lunes, 22 de enero de 2018

La educación inclusiva en un modelo no formal

La educación inclusiva normalmente se nos plantea como algo lejano e inalcanzable pero mirando a diferentes asociaciones del tejido social podemos percatarnos cómo son sistemas que llevan muchísimos años aplicándose en diferentes formatos de educación no formal. Es verdad que en muchas ocasiones son formatos de objetivos y currículum totalmente diferente.
                Yo pertenezco a un grupo Scout y desde nuestra forma de entender la educación siempre ha existido el debate sobre ciertos aspectos de nuestra metodología que podrían ser llevados al ámbito escolar sin ningún problema y que abarcan muchos conceptos de le educación inclusiva. El ánimo de este post es comparar  y explicar ciertas cosas que funcionan dentro del movimiento Scout para que veáis una aplicación real e igual toméis alguna idea.
                Es normal que penséis, y yo reconozco, que en los Scouts no poseen los niveles de formalidad y estandarización del sistema educativo. En primer lugar voy a acercaros algunos aspectos de nuestra realidad.
                En nuestra organización los niños poseen un progreso personal que discurre por etapas prefijadas desde que entran dentro del grupo. El niño o niña entra dentro del movimiento e inmediatamente se pone a trabajar en la consecución de unos objetivos llamados progreso personal. Este progreso personal se basa en la transformación de su conducta o en la ampliación de sus conocimientos en diferentes ámbitos, desde el campismo, a la orientación, el conocimiento personal, el desarrollo del pensamiento crítico, etc. El progreso personal trabaja mediante metas a corto plazo cualquier aspecto que el niño valore. Este progreso es individualizado y cada niño desarrolla de una manera en función de su realidad y necesidades y lo más importante, es guiado por las inquietudes del propio niño o niña. Algo que siempre nos recalcan que debe ser así en el marco de la educación inclusiva.  El progreso se visualiza con las siguientes insignias en foto en la rama con la que yo trabajo.

                Además los niños y niñas deben de abordar un progreso colectivo. Para ello, el conjunto de componentes del grupo al completo se divide en pequeños grupos  heterogéneos en donde existan niños muy diferentes dispuestos a trabajar juntos (creo que esto os puede sonar). Entre ellos se reparten los cargos que van a desarrollar dentro del proyecto y se marcan unos objetivos a conseguir trabajando unos con otros. Estos proyectos siempre tienen que tener un fin social y educativo y por sorprendente que parezca los niños siempre tienen muchas ganas de llevarlos a cabo. Este año por ejemplo, con los niños que yo trabajo, un grupo va a establecer una labor de ayuda y contacto la perrera de Rota y el otro va a ayudar a una asociación ecologista en la replantación de una zona de Rota deforestada. Pero los niveles  de organización los niños  de entre 14-17 años llega a ser sorprendentes. Por ejemplo en mi grupo un año se fueron a hacer el camino de Santiago y yo en mi etapa fui a un encuentro mundial Scout en Madrid.
                Además de estos dos progresos que los niños trabajan a lo largo del año, los niños tienen que alcanzar ciertos objetivos comunes que se revisan y evalúan ellos mismos en las llamadas reuniones de revisión. Entre ellos técnicas de cabullería, lenguaje morse, orientación mediante las estrellas, participación en los proyectos de la unidad, domino de la metodología y el lenguaje Scout (lo cual os puedo asegurar que es de lo más difícil) o aplicación de los principios metodológicos.
                Para todo esto dedicamos en nuestras reuniones siempre tiempo a lo mismo que nos han dicho que deben poseer los alumnos y alumnas en la educación inclusiva de un centro. Ante la creación de estos grupos de personas es necesario crear un clima de confianza y respeto mutuo que nosotros fomentamos con infinitud de dinámicas y actividades
                Entiendo que podáis ver la aplicación de esto de la educación inclusiva cómo algo lejano, imposible y utópico, pero nosotros este año hemos afrontado una serie de cambios que desde nuestra forma de trabajar nos parecían inalcanzables.
                El resto del tiempo que los niños y niñas no trabajaban los proyectos personales ni grupales cómo grupo desarrollábamos actividades. Estas actividades se programaban dentro de un marco en donde los monitores detectábamos las carencias que nuestro grupo de pequeñas personas podía poseer: falta de confianza, poco respeto por la naturaleza, desconocimiento sobre la cuestión de género o poca autoestima, entre muchas cosas. A partir de ahí, nosotros diseñábamos unas actividades trimestrales para que los niños alcanzaran esos objetivos y les ayudara en sus progresos tanto personales como colectivos. Bien, pues se lleva unos años debatiendo y modernizando el método educativo en muchos aspectos. El cambio más polémico y que más trabajo costó definir era el punto que argumentaba que eran los propios niños y niñas los que debían detectar sus carencias cómo unidad y definir sus propias actividades para superarlas. Además ellos y ellas las ejecutarían y prepararían.
No se si sois capaces de poneros en nuestra situación, pero para nosotros fue cómo si el día de mañana os imponen este marco de educación inclusiva avisando con unos cuantos años de antelación, pero con fecha concreta para su implantación obligatoria. Toda nuestra forma de trabajar y todo lo que habíamos aprendido ya no servía y toda la organización tuvo que ponerse de nuevo a formarse cómo si fuéramos nuevos y asistiendo a encuentros en diferentes localidades. Os puedo asegurar que los debates que hemos tenido en clase sobre lo utópico de los planteamientos o la difícil aplicación práctica son los mismos que nosotros hemos estado viviendo.
Además nosotros con múltiples realidades que dificultan nuestra labor y que en los institutos no existen: una unidad la conforman niños de tres edades diferentes, no existe la obligatoriedad de asistir y las reuniones son los sábados (a pesar de esto hay listas de espera). Lógicamente este nuevo método no se ha podido implantar a la perfección, pero lo que parecía irrealizable va tomando forma poco a poco. Con todo esto sólo quiero transmitiros la realidad que yo he vivido con todo esto de las modificaciones educativas y os animo a que intentéis aplicar ciertos aspectos poco a poco que pueden ser muy satisfactorios.



Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver

domingo, 21 de enero de 2018

La educación como medidor de la desigualdad

           Según cita la bibliografía obligatoria la Declaración Mundial de Derechos Humanos especifica que toda persona tiene derecho a la educación gratuita y que nunca podrá convertirse el acceso a ella en un privilegio de unos pocos. Cómo se explica en la misma, esta declaración no tiene validez jurídica sino que aspira a ser la base de la legislación de todos los países del mundo. De igual forma se define la educación cómo indicador de la desigualdad social y económico que sufre cualquier país y desde el grupo hemos querido buscar y comprobar si esto se asemeja a la realidad con datos concretos. La imagen que mostramos procede del Informe del seguimiento de la educación en el mundo 2016 de la UNESCO. Observamos cómo Níger y Chad poseen las tasas más inferiores de alfabetización en las mujeres. Si comparamos con el índice de desarrollo de las Naciones Unidas podemos observar cómo se corresponde. Níger se encuentra en el puesto 187 de 187. Es decir, es el país más pobre del mundo.


              
                  Además, si te mueves en la zona baja de esta tabla, puedes encontrar los mismos países casi en el mismo orden. Según estos dos datos podemos argumentar con datos concretos cómo la educación cumple un papel fundamental para abolir las desigualdades de todo tipo.

                Vayamos ahora a la cuestión de género. La tasa de mujeres alfabetizadas en claramente inferior en todos los países del África Subsahariana si comparamos los datos con cualquier otro país Europeo. El caso de Níger es claramente abrumador y el informe se centra especialmente en este país. Es un país en el cual hay 38 mujeres alfabetizadas por cada 100 hombres las niñas son obligadas a abandonar el instituto porque se casan. La educación no sólo refleja la adquisición de conocimientos, los niveles de educación de una población reflejan también la adquisición de derechos que poseen como ciudadanos. Este dato refleja una brutal desigualdad entre los hombres y las mujeres de estos países.

                Hablando de este mismo país el informe cita lo siguiente: "en los hogares más probres solo un 4 % de los jóvenes sabía leer; en el 20 % de los hogares más ricos, esta cifra ascendía al 65 %". Mientras por un lado tenemos la educación cómo reflejo de las desigualdades de género, por el otro podemos observar cómo también refleja la desigualdad social. Con una población en donde sólo el 4% de la población pobre sabe leer parece bastante difícil que ese sector de la población pueda acceder a puestos de mayor cualificación y por tanto mejor remunerados.

                Está bastante claro que los datos muestran un choque frontal contra la realidad y la importancia de la educación. En clase se nos ha comentado cómo los sistemas inclusivos de educación se emplean en zonas de exclusión social con la filosofía de que "No hay nada que perder". En un país tan hundido por la desestabilidad política y los intereses comerciales nos gustaría plantear  la educación inclusiva cómo una gran alternativa para combatir  realidades tan complejas cómo que existan niños de edad muy diferente en la misma aula o que la niñas abandonen el sistema educativo porque van a casarse. En un contexto donde los colegios se centran en enseñar a los niños cómo identificar las enfermedades mortales que asolan el país podría ser mucho más efectivo y sencillo aplicar estos modelos de educación inclusiva como forma de combatir todas estas desigualdades.  

Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver

 Bibliografía:

-UNESCO. Informe de seguimento de la educación en el mundo. (321-331)
-Mª.Sarto Martín Mª.Venegas Renauld.(2009)Aspectos clave de la Educación Inclusiva. Publicaciones del INICO. Colección Investigación Salamanca. (13-24)
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Juicio al sistema educativo



Aquí os dejo otro vídeo que vimos en la asignatura de Procesos y Contextos educativos, en el que se realiza un ``juicio´´ al sistema educativo. Vale la pena echarle un vistazo!

Las tribus de pigmeos como comunidad

Cómo ya hemos estudiado, un apartado indispensable para el desarrollo de la educación inclusiva es la creación de las comunidades educativas basadas en la participación y el acuerdo. Este concepto de comunidad puede parecer abstracto y difícil de comprender, pero lleva desarrollándose ampliamente en todos los contextos del mundo desde hace muchísimos años. Xavier Aldekoa en su libro “Océano África” relata cómo convive una antigua tribu pigmea, aborígenes africanos que siguen viviendo cómo sus ancestros vivían hace más de 6500 años. Este estilo de vida puede ejemplificar claramente este concepto de comunidad que luego desgranaremos:
“En realidad todos los niños pigmeos tienen cien papás. Cómo viven en kandas o comunidades pequeñas de cinco-seis mongulus y unas veinte personas, siempre hay alguien alrededor para ocuparse de los chiquillos. Por eso, los niños llaman padre o madre a todos los adultos de su aldea. Sólo si son demasiado mayores para ser sus padres, les llaman abuelos. A diferencia de otras sociedades africanas o de otros continentes, los hombres pigmeos son unos padrazos. Cuando terminan el día de caza o ya han recolectado fruta o miel suficiente, vuelven al kanda y cantan, bailan y juegan durante horas con los niños. Los malos tratos o el abandono de los hijos son prácticamente inexistentes y el abuso infantil es uno de los crímenes más graves para la ley pigmea. Esa red familiar robusta les ha dotado de una forma positiva y confiada de relacionarse y de un espíritu pacífico, ya que apenas se conocen conflictos entre pigmeos y otras tribus a lo largo de la historia.”
Indagando un poco más en la organización de estas tribus se puede observar cómo no se repite la misma distribución de tareas en todas las tribus. Se puede afirmar que es una perfecta definición de comunidad hasta el extremo de quedar desdibujada la figura paterna cómo entendemos en occidente. Claramente es un ejemplo extremo, pero este concepto de comunidad puede corresponderse en muchos aspectos con las comunidades de aprendizaje que busca la escuela inclusiva.
Como cita nuestra lectura obligatoria: “No se constituye una comunidad si sus partes no se sienten parte de la misma y no se desarrolla ese sentimiento si cada uno no se considera valorado”. De igual forma que cada miembro de la tribu pigmea tenía su función (cazar, recolectar, cuidar de los niños) cada miembro de la comunidad educativa tiene que sentirse integrado y debe valorarse su opinión. La educación inclusiva no sólo tiene que evitar la exclusión de cualquier miembro sino tiene que lograr un respeto por la integridad y la labor que desarrolla cada uno. Alumnos, profesores, padres, madres y equipo directivo, todos son miembros indispensables de estas comunidades de aprendizaje y todos deben alcanzar un grado de participación pleno y constante.
De igual forma estas comunidades deben proteger a los miembros más débiles para conseguir el avance de toda la comunidad al completo sin dejar a nadie por el camino. El desarrollo de una buena comunidad permite una mejor detección de las barreras de aprendizaje, así como una aplicación más notable del currículum individualizado donde cada miembro se sienta indispensable e interconectado a los demás miembros.
Puede que desdibujar hasta tal extremo la figura del padre o madre sea exagerado pero esta idea ayuda a explicar la función de los progenitores dentro de la comunidad de aprendizaje. No deben entrar dentro para favorecer exclusivamente a su hijo, si a los padres y madres se les incluye dentro de la comunidad su labor debe ser favorecer como todos sus miembros que la comunidad avance en todo su conjunto con los mismos preceptos que el resto de sus miembros, la participación y la no exclusión.
El objetivo es que esta relación de interdependencia entre sus miembros se establezca también entre la comunidad y el barrio, o entre comunidades. Ampliando la acción social que puede desarrollar y amplificando valores no sólo profesionales sino también personales cómo son la tolerancia y el respeto.

Bibliografía:
Mª.Sarto Martín Mª.Venegas Renauld.(2009)Aspectos clave de la Educación Inclusiva. Publicaciones del INICO. Colección Investigación Salamanca. (41-58)



Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver

Problemas de APRENDIZAJE y SISTEMA EDUCATIVO

Aprovechando la creación de este blog, en relación con la educación inclusiva, me gustaría incluir un video, aunque antiguo, bastante crítico con el sistema educativo que aún tenemos vigente. 

Este fue publicado en 2012, y hoy en día sigue teniendo la misma validez, y aunque está basado en los datos de Estados Unidos, se puede aplicar a nuestro sistema educativo. Para mí, verlo ahora, después de cursar las asignaturas básicas del MAES, me hace ver la necesidad de avanzar hacia un nuevo sistema de escuela inclusiva, la cual permite solucionar muchos de los problemas que se plantean en este video. 

Por lo que os lo dejo aquí para vuestra propia reflexión. 




Álvaro González González

Comunidades de apoyo

 Para que un aula funcione correctamente bajo la ideología de la inclusividad, esta debe reconocer, estimular y utilizar los dones y talentos de cada cual, sin discriminaciones. Para la escuela inclusiva, todo miembro es importante y valioso, y tiene una responsabilidad y función que desempeñar para apoyar a los otros. Así, es posible fomentar la autoestima, los logros, el respeto mutuo y el sentido de pertenencia al grupo y de valía personal entre los miembros de la comunidad educativa. Por lo que todos deben recibir y dar apoyo, de manera equilibrada y sin desniveles.

Por lo que, en este sentido, el apoyo en la escuela inclusiva se concibe como un apoyo al aula, mas que al alumno. Debe ser un elemento de reconocimiento, unión y potenciación dentro del grupo, evitando así su uso como elemento penalizador de determinadas situaciones y alumnos.

¿Pero, que podemos hacer para construir esta comunidad de apoyo?

Para empezar, es necesario fomentar las redes naturales de apoyo. Contando con los propios alumnos como apoyo: “los sistemas de aprendizaje en grupo cooperativo, los sistemas de aprendizaje apoyados en las tutorías entre compañeros, en los que los alumnos ayudan y colaboran en el aprendizaje de otros alumnos, los círculos de amigos, los sistemas de compañeros y amigos o las comisiones de apoyo entre compañeros en los que los alumnos colaboran en las adaptaciones individualizadas de alumnos con necesidades educativas más profundas”. Además, el apoyo de un experto integrado dentro del aula, para que así, éste pueda apoyar al alumno o alumnos en cuestión además de apoyar también al profesor y al resto de alumnos.

Por otro lado, hay que destacar que el apoyo excesivo se ha visto que trae consecuencias negativas, como las siguientes:
  • Reduce el tiempo dedicado a la interacción entre alumnos
  • Interrumpe el desarrollo normal de las actividades
  • Dificulta la coordinación y la comunicación entre adultos
  • Abruma a las familias con la presencia de un gran número de profesionales



Por lo que, la decisión de proporcionar apoyo debe ser estudiada en profundidad. No debe ser tomada solo por el experto de apoyo, sino que los miembros del equipo educativo, que participan en la educación de la persona a la que se va a apoyar, deben tomar un papel importante a la hora de decidir el tipo y magnitud del apoyo que se va a proporcionar. 

Bibliografía:

Sarto Martín, María Pilar. 2009. Aspectos clave de la educación inclusiva. Salamanca: INICO. 147-148.
Álvaro González González

Educación Intercultural

Hoy en día, nos encontramos en la era de la tecnología, donde a golpe de un simple click podemos obtener toda la información deseada en tan solo un par de segundos, todo esto propicia un intercambio cultural constante en el mundo globalizado en el que vivimos. La interculturalidad se vive día a día por activa o por pasiva. En la escuela no iba a ser distinto, actualmente existe una enorme diversidad cultural en los centros educativos, fruto de los fenómenos de inmigración. Se hace pues natural la confluencia de muchas etnias y culturas en un mismo ambiente escolar, aunque claro está que dicha situación va a depender del contexto social en el que se desarrolle la escuela.

Es imprescindible pues que se desarrollen en las aulas una educación intercultural plena, esto supone una complejidad añadida para el profesorado, el cual debe modificar el currículo para fomentar la educación para la convivencia. Para ello, será necesario crear en el alumnado un interés progresivo hacia el conocimiento de otras culturas que confluyen en un mismo lugar, con el fin de inculcar que dicha diversidad es un elemento tremendamente enriquecedor para la sociedad. A mi parecer, no existe un lugar más idóneo para explicar este concepto que en España, donde han convivido multitud de culturas a lo largo de la Historia (Véase Figura 1) y que han dejado enormes legados de su paso por nuestra tierra, siendo la cultura musulmana, ahora en minoría en nuestro país, una de las que más influencias han dejado a su paso. Solamente hay que dar un paseo por ciudades como Sevilla, Córdoba o Granada para comprender el gran impacto que tuvieron en nuestra cultura, aportando incluso infinidad de vocablos que hoy en día seguimos utilizando. Considero pues que el estudio de la evolución histórica de las culturas que pasaron por España es fundamental para hacer ver al alumnado el gran tesoro que es la diversidad cultural. Incluso desde un punto de vista biológico también podemos inculcar dichos valores, puesto que la diversidad genética dentro de una población confiere mejores características a los individuos, por lo que pienso que desde la materia de Biología también se puede inculcar de manera transversal la diversidad intercultural.

Figura 1: Durante gran parte de la Edad Media, en España convivieron tres grandes culturas: la musulmana, judía y cristiana. Esto brindará a la cultura española gran parte de sus peculiaridades

En resumen, con la educación intercultural se pretende conseguir que el pluralismo cultural se vea como un elemento enriquecedor y un factor positivo para las sociedades. Potenciar el conocimiento de los alumnos/as por otras culturas favorece la lucha contra la discriminación, y posibilitará que asuman que la sociedad en la que viven es multicultural.

No obstante, también se considera importante el aprendizaje colaborativo, siendo la escuela inclusiva la que más incentiva esta dinámica. La ayuda mutua que se desarrolla en el aprendizaje colaborativo fomenta la colaboración entre los alumnos y la inclusión de los alumnos/as pertenecientes a grupos étnicos y culturas minoritarias.

Con respecto a las personas de estos grupos étnicos y culturas minoritarias es necesario llevar a cabo ciertas acciones que fomenten su integración. En primer lugar, es imprescindible que dichas personas conozcan los sindicatos y asociaciones de ayuda, para que así posean ayuda en caso de que sufrieran discriminación. También se debe igualar las oportunidades académicas y sociales de los estudiantes pertenecientes a las minorías, ya que una gran parte de ellos/as sufren el abandono y el fracaso escolar (De este tema, se hablará en entradas posteriores).

En mi opinión, todavía queda mucho por tratar sobre la educación intercultural en nuestra sociedad, a pesar de que España ha sido una zona donde han convergido numerosas culturas y que muchos de sus habitantes hayan tenido incluso que emigrar durante periodos conflictivos, los recientes conflictos ocurridos en Cataluña debido al tema de la independencia han mostrado que una parte de la población española es realmente intolerante con otras culturas. No hace tanto tiempo, con el tema de los refugiados también cierta parte de la población se mostró reacia a acoger a los refugiados de guerra. Claro está que nunca hay que generalizar, pero es evidente que existe un gran camino que recorrer para la aceptación de la multiculturalidad en su aspecto más amplio.


Como estamos en tiempo de Carnaval, que mejor forma de transmitir que mediante un pasodoble, el cual habla sobre la estupidez del patriotismo:



Autor: Tomás Clark Solís

Bibliografía
-          Sarto Martín, M. P., & Venegas Renauld, M. E. (2009). Aspectos clave de la Educación Inclusiva
-          Pina, M. B. (2002). Identidad y ciudadanía: un reto a la educación intercultural (Vol. 92). Narcea Ediciones


LA ACOGIDA EN LOS CENTROS/ AULAS DE ACOGIDA


Acoger significa admitir en su casa o compañía a alguien; servir de refugio o albergue; aceptar, aprobar; recibir con un sentimiento o manifestación especial la aparición de personas o de hechos; proteger y amparar. Desde la Educación Inclusiva la acogida afecta a todos, sin excepción, sean alumnos, padres, profesores, o cualquier miembro de la comunidad. Sin embargo, la mayoría de las experiencias y de las acciones por parte de la administración educativa y de los centros se han focalizado en los alumnos, y especialmente en los inmigrantes.

En principio, las Aulas de Acogida o los Programas de Acogida están destinados a todos los alumnos, pero específicamente a aquéllos que por sus condiciones particulares se incorporen al contexto educativo en inferioridad de condiciones respecto al resto: alumnos inmigrantes, en desventaja personal y/o social, procedentes de otras culturas, lenguas….y que necesitan más apoyos y recursos para adquirir competencias y alcanzar niveles óptimos de éxito académico y de calidad en sus aprendizajes.
La escuela es un espacio de contacto obligatorio entre personas de distintos orígenes y
se reitera continuamente su capacidad integradora ante el debilitamiento de otros espacios
relacionales y de socialización, y lo es de forma especial para la población inmigrante. La acogida del alumnado no es una tarea encomendada únicamente a un profesional específico al igual que disponer de un tutor responsable del aula de acogida suponga pensar que el resto del claustro se desentienda de esta función. No puede haber una buena acogida en un centro que no sea acogedor, ya que la palabra acoger conlleva una implicación de actitud afectiva. Las ideas de recibir, admitir y aceptar envuelven otras como las de conocer y querer.
Para dar respuesta a esta realidad, los distintos países y administraciones educativas han
organizado diferentes modalidades de atención: Programas de Acogida/Aulas de Acogida
dentro de los colegios y los Espacios de Bienvenida Educativa (EBE) fuera de los centros y que
incluyen también a las familias.

Los Programas de Acogida son también una estrategia para favorecer la convivencia en
los centros ya que se trata de educar en valores y enseñar procedimientos para resolver conflictos: es un recurso para trabajar en los centros la diversidad y la interculturalidad.

En España existen múltiples experiencias sobre Programas de Acogida en distintas Comunidades Autónomas y correspondientes a diferentes escuelas, unos de corte más reglado y otros desde un enfoque más inclusivo.

Por lo que respecta a la atención directa a los alumnos, ésta se lleva acabo en muchos
casos en un aula específica, denominada, por lo general, Aula de Acogida, aunque existen
otras denominaciones. Sin embargo, queremos resaltar que en las escuelas que se identifican
como Comunidades de Aprendizaje y en aquellas que trabajan desde la filosofía de la inclusión
no se habla de aulas de acogida (puesto que no existen), ya que la acogida a todos los alumnos, también a los extranjeros, es un principio básico.



CONVIVENCIA EN LOS CENTROS

La escuela es un entramado de relaciones sociales que se dan entre todos los que forman
parte de la misma. Relaciones entre los alumnos, entre los profesores, entre los padres
y entre cada uno de ellos con los demás. No siempre es fácil dicha interacción ya que en la
misma intervienen cuestiones de poder, de autoridad, de individualismo, etc. Se trata de convivir con los demás.

En una escuela democrática el conflicto es un momento singular y privilegiado de la dinámica interpersonal que debe aprovecharse para el aprendizaje y el desarrollo personal.
El conflicto es algo natural, que debe enseñarse a manejar en una educación que se
fundamenta en el respeto a la diversidad. Es imposible concebir participación, disciplina y
diálogo escolar sin aprovechar el conflicto como eje de la convivencia y sin establecer una
estrategia general para su resolución.
El conflicto es un tema central en el ámbito escolar.

¿Qué es el conflicto?

Entendemos el conflicto, desde el punto de vista social, como una situación que implica
dificultad o confrontación de intereses entre dos o varias personas, forma parte de la vida y es el motor de nuestro progreso. Sin embargo, en determinadas condiciones, puede conducir a la violencia, incluso en contextos como la escuela.
El conflicto, desde ciertas propuestas educativas, se entiende como un hecho positivo y
una oportunidad para que el tiempo de escolarización desemboque en un verdadero proceso
para la convivencia participativa y democrática.
Las consecuencias de un conflicto pueden ser negativas o positivas dependiendo de
cómo se gestione. La violencia es una forma negativa y destructiva de solucionar un conflicto.


¿Qué hacer para mejorar la convivencia?

La Educación para la Convivencia y la Resolución de Conflictos están íntimamente relacionados
y presentes en la vida educativa de los centros.
Para mejorar la convivencia educativa y prevenir la violencia es preciso enseñar a resolver conflictos (incluidos los relacionados con procedimientos de disciplina) de forma constructiva (pensando, dialogando, negociando, a través de la mediación, de la colaboración...); y creando contextos normalizados. El nuevo profesor debe ser un experto en resolución de conflictos.

Autor: J.J. Pérez Núñez


LA EDUCACIÓN EN VALORES


Los valores impregnan el hecho educativo y lo orientan, están presentes a lo largo y ancho del sistema educativo. A su vez estos valores reflejan las aspiraciones y necesidades de la sociedad puesto que ésta pone grandes expectativas en la escuela y exige no ser defraudada. Todas las elecciones que deben hacerse en educación -desde los contenidos, la metodología, la formación de los maestros- están basadas en la visión que esa sociedad tiene de “lo que vale la pena”, es decir, en un conjunto de valores.


Interesa resaltar tres aspectos fundamentales: los valores se adquieren, son deseables y deben traducirse en acciones.

Los valores se adquieren en un proceso de interacción con los demás y en contextos diversos: familia, escuela y sociedad. La escuela como institución social no puede conformarse con equipar a las personas de conocimientos e instrumentos sobre saberes científicos y tecnológicos ya que esto no es suficiente para su desarrollo personal y social; también debe enseñarles actitudes y valores que les sirvan para orientar su vida, para convivir con los demás y para contribuir individual y colectivamente a la consecución de una sociedad más justa y solidaria.

Qué y cómo enseñar los valores

Como hemos señalado nos centramos en la escuela, la educación y los valores. La función educadora de la escuela lleva implícita la trasmisión de valores. La sociedad espera que la escuela forme a los niños y a los jóvenes para que sean personas instruidas, cultas, competentes, educadas y poseedoras de unos valores que favorezcan la convivencia pacífica entre los ciudadanos del mundo. Se espera que la escuela eduque para el presente y para el futuro. En una sociedad de la información no se puede pensar de manera local ni para la inmediatez porque todo sucede muy rápidamente a lo largo y lo ancho del planeta. A la escuela se le exige que tenga visión de futuro y planifique para él cuando el futuro es más incierto que nunca.

La experiencia nos demuestra que hay un desajuste entre los valores que consideramos deseables y que debe transmitir la escuela y aquéllos que imperan en la sociedad. Creemos que la educación, aun teniendo en cuenta la realidad social debe ir más allá, debe tener algo de utopía y situarse en el terreno del deber ser, para ir avanzando hacia una escuela y una sociedad más justa, equitativa y solidaria y en la que imperen los valores democráticos.

Después de estas reflexiones es lógico que nos preguntemos ¿Qué valores debe enseñar
la escuela?

Hay una serie de valores universalmente consensuables, producto de la civilización y de más de veinticinco siglos de pensamiento, en los que se fundamentan los derechos humanos y las constituciones políticas. Por otro lado, los valores evolucionan a la vez que la sociedad, puesto que, al surgir nuevos conceptos y avances de la ciencia, aparecen también nuevos valores.

El respeto y la tolerancia son dos valores imprescindibles para unas relaciones en igualdad. Por tanto, la escuela debe optar por transmitir unas normas morales mínimas, unos valores para todos que hagan posible la convivencia y dejará otros valores a la elección personal del alumno.

La legislación educativa, en España, exige que los valores se hagan explícitos en el Proyecto Educativo del Centro, para que sean conocidos y consensuados por la comunidad. Cada escuela asumirá unos valores mínimos que tienen que ver con los derechos humanos,
otros que emanan de las necesidades y la cultura del contexto social inmediato y otros relativos a la propia cultura del centro.

Pero sobre todo se transmiten mediante las relaciones, experiencias y modos de vida
que se observan en los contextos educativos en diferentes momentos y espacios.

Tampoco podemos olvidar el papel de la familia y la sociedad en la educación en valores.
Los padres, los amigos, el contexto social y los medios de comunicación transmiten
modelos de ser y estar. La escuela debe tenerlos en cuenta e interactuar con ellos para conocer su influencia y compartir metas, si es posible. La formación en valores de las nuevas
generaciones es responsabilidad de todos y no sólo de la escuela a la que se culpa cuando
se buscan responsables.


La crisis de los valores

Generalmente cuando se hace referencia a la crisis de valores, ésta se entiende como una pérdida, como una involución, como una amenaza a nivel social. Se siente que los valores tradicionales se han perdido mientras surgen otros nuevos que no convencen a los mayores. Se piensa que los jóvenes no tienen referentes morales, que sus conductas son reprobables, que han perdido el norte y que la sociedad camina por derroteros inciertos. Este sentimiento y esta situación no son nuevos. Se manifestaba un temor a la deshumanización del mundo vinculada a la evolución tecnológica, temor que se vinculó después al poder adquirido por los medios de comunicación y que preveía que se mantendría en el siglo XXI.

La familia y la sociedad critican a la escuela porque no enseña, no prepara para el desempeño de un rol social, no educa y no forma al alumno para ser un buen ciudadano.

Algunos de los valores de la sociedad postmoderna están impuestos en el proceso de socialización de los jóvenes, algunos ejemplos son:
- Primacía del pensamiento único, amorfo y débil.
- Individualización y debilitamiento de la autoridad.
- Importancia trascendental de la información como fuente de riqueza y poder.
- Mitificación científica y desconfianza en las aplicaciones tecnológicas.
- La obsesión por la eficiencia como objetivo prioritario y que aparece como sinónimo
de calidad.
- Concepción ahistórica de la realidad.
- La primacía de la cultura de la apariencia
- Culto al cuerpo y mitificación de la juventud

Los agentes que más influyen en la formación de los jóvenes españoles son, por este orden: los padres, los grupos de amigos, los medios y, sólo en cuarto lugar, la escuela.

El sistema educativo y los valores inclusivos

En España, las distintas leyes educativas han contemplado la necesidad de inculcar a los
alumnos, a través de los procesos de enseñanza y aprendizaje, un conjunto de valores que se
consideran importantes para su desarrollo personal y social y para el progreso de la sociedad.
Esos valores impregnan el espíritu de las leyes y se encuentran implícitos en su filosofía. Pero
no es hasta la Ley de 1990, la LOGSE cuando de manera explícita se incorporan, por una
parte al currículum en cada una de las áreas formando un bloque de contenidos que se denominaba “normas, actitudes y valores” y, por otra, mediante las áreas transversales referidas a distintos tópicos que debían ser tratados en el desarrollo de las diferentes áreas curriculares.

Se hizo visible una parte del currículo que, de forma implícita pero oculta, siempre estuvo presente en las normas educativas y en el quehacer de los centros.
El tema de los valores siempre es discutido a nivel general, desde las autoridades gubernamentales, los centros educativos, los profesores y las familias; también la Iglesia católica y los sindicatos intervienen con opiniones encontradas. Es un debate que suscita mucha controversia. Se discute la legitimidad de las propuestas, mientras para unos se deben impartir estos valores, para otros es un adoctrinamiento que no se debe impartir.

Cada escuela debe definir sus valores; esta tarea requiere diálogo, reflexión, debate y
consenso. Los valores guían las acciones y las prácticas educativas. Los valores son la base de
todas las actuaciones y planes de acción, de todas las prácticas en las escuelas y de todas las
políticas que modelan las prácticas.


Autor: J.J.Pérez Núñez

PLANIFICACIÓN, ORGANIZACIÓN Y COORDINACIÓN DE LA ENSEÑANZA


La organización del sistema escolar se puede entender como la disposición adecuada y ordenada de personas, grupos, órganos y cosas que actúan como medio en constante cambio y que ayuda a llevar a cabo de forma eficaz unos objetivos.

Cuanto más complejo sea la entidad, y con ello todos esos elementos que lo forman, más falta hace la ordenación de estos factores ya que en estas organizaciones se unen muchos de los intereses y objetivos que queremos alcanzar. Si queremos que esta organización este orienta a la gestión de la calidad y la excelencia se debe partir de las necesidades de los ciudadanos tanto como las sociales de cada territorio. Si un centro no cuentea con su propia identidad, este no podrá relacionarse con su entorno de la manera adecuada.

Según algunos autores, la organización supone:
-          La existencia de diversos factores que realizan actividades específicas integradas en una unidad funcional.
-          Estos factores se conectarán entre si en función de sus objetivos planificados, formando una unidad.
-          Un carácter principalmente práctico.

El centro es considerado como un microsistema que interacciona con el medio, se enfrenta a los problemas que conlleva organizar los elementos que lo componen para que exista el cumplimiento de los objetivos del centro. Así, obtener una calidad educativa dependerá de cómo se diseñe el programa y se ponga en práctica. La planificación permite predecir las variables que intervendrán en el sistema escolar para obtener los mejores resultados posibles.


Por tanto, la organización y la planificación no son tareas que se deban hacer de forma automática, debemos estar atentos y realizarlas de manera concienzuda. Es también muy importante la coordinación, el conjunto de reglas que coordinan los medios necesarios para obtener los resultados de la forma más eficaz. Se puede obtener por dos vías: mediante la organización y mediante la identificación de los miembros de la organización a partir de los objetivos que se pretenden alcanzar.

 Mediante la coordinación se unen todos los aspectos de forma adecuada, facilitando el funcionamiento y la capacidad de llegar al éxito. Una buena coordinación distribuye las tareas de tal modo que cada persona desempeña su función de forma adecuada y siempre en relación con las tareas de los demás. El gran reto de la coordinación es lograr equilibrar sus dos principios básicos. Por un lado, la capacidad de distribuir el trabajo; y, por otro, la asignación de funciones a órganos especializados. Si se logra este equilibrio, se puede conseguir que todos los órganos y servicios se dirijan hacia una misma finalidad sin menoscabo de las tareas específicas que cada uno de sus miembros ha de realizar.

Para que los centros ofrezcan una verdadera calidad y equidad de la enseñanza, hagan efectivo el derecho a la educación, la igualdad de oportunidades y la participación, requerirían previamente tener una adecuada planificación, organización y coordinación de la misma. Se requiere, principalmente, un cambio de mentalidad, la asunción de una nueva filosofía de trabajo, voluntad personal, una gran dosis de entusiasmo y un cambio importante en la planificación, organización y coordinación de los Proyectos Educativos de los Centros.


ORGANIZACIÓN DE LOS PROCESOS DE MEJORA DE LOS CENTROS

Poner en práctica procesos de mejora en los centros escolares supone asumir cambios y realizar modificaciones en los contenidos, en los métodos, en las estructuras y estrategias,
teniendo en cuenta a todos los miembros de la comunidad. En este proceso, son los equipos docentes y los miembros de la comunidad educativa quienes deben asumir esta responsabilidad partiendo de su propia experiencia para definir los problemas y hacer propuestas de mejora que permitan dar respuesta a los mismos. Esto exige reflexionar acerca de cómo transformar los sistemas educativos y los planes de estudio con el fin de que respondan a la diversidad de los alumnos al mismo tiempo que se trata de conseguir que los docentes y los discentes asuman con un talante positivo dicha diversidad considerándola un enriquecimiento personal y contextual.

Además, exige la cooperación de todos los implicados en el proceso y un cambio de actitudes que posibilite la mejora continua del trabajo y la calidad educativa en cualquiera de los aspectos que se estén tratando y trabajando en ese momento.  Son muchos los programas de mejora de la escuela que se han puesto en funcionamiento en los últimos veinte años.

Son cinco los elementos que caracterizan a los mejores programas:

1. Tener una visión de futuro de la escuela compartida por todo el centro y reconfirmada
de forma regular a lo largo del proceso de mejora.
2. Asumir un nuevo concepto de liderazgo extenso, en el que se compartan las responsabilidades, la toma de decisiones necesarias y asuman los riesgos consecuentes.
3. Ajustar los programas al contexto.
4. Centrarse en los logros específicos de los alumnos, puesto que la clave del éxito de un
programa está en los avances de los alumnos en el terreno académico, personal y social
más que en la innovación por sí misma.
5. Tener un enfoque multinivel. Es decir, fomentar procesos de cambio en el nivel de la
escuela entera, en el del profesor y en el nivel del aula.

Como podemos observar, alcanzar la calidad educativa requiere, transformar la cultura profesional de los centros escolares en una nueva cultura que permita la reflexión colectiva y la discusión permanente de los principios que guían la práctica.


Transformando las escuelas en organizaciones eficaces e inteligentes

Transformar las escuelas en organizaciones eficaces e inteligentes implica no sólo un cambio de metodología sino un cambio de mentalidad por parte de todas las personas implicadas en la comunidad educativa. Para que esta transformación se lleve a cabo de manera adecuada es preciso establecer una dinámica de trabajo en equipo, emplear técnicas de grupo eficaces, crear una atmósfera participativa y un entorno adecuado y, utilizar los instrumentos y las técnicas precisas. El empleo de técnicas e instrumentos es fundamental para poder tener una percepción de la realidad lo más objetiva posible y para poder recoger, analizar e interpretar los datos con el fin de planificar mejoras e implantar innovaciones en los centros escolares.


Experiencias de escuelas en proceso de cambio escolar

Los centros que llevan a cabo experiencias orientadas a lograr una verdadera Educación
para Todos, trabajan en una línea muy similar en cuanto a objetivos y desarrollo de todo el proceso. Cuentan con proyectos de transformación de centros formativos para la eliminación de conflictos, fracaso escolar y optimización del aprendizaje, apostando por el diálogo y la igualdad en todo el proceso docente. No es fácil cambiar usos y costumbres, así como estructuras sociales.

En muchos centros, se contempla esta filosofía de trabajo como una moda pasajera y no
se aprecia el esfuerzo que están realizando compañeros de profesión al asumir retos muchas veces difíciles de alcanzar. La Educación Inclusiva involucra de forma determinante a toda la comunidad educativa y a la sociedad en su conjunto. De ahí su dificultad y también su atractivo.

No todos los centros implementan los mismos recursos. Es obvio que cada uno de ellos
ha de contar con la realidad social en la que se encuentra ubicado y con los recursos previos de que dispone.

Hay que ofrecer más información a los centros docentes, preparar seminarios y talleres, investigar sobre las nuevas formas de educación que nos plantean los retos de este siglo y animar, por ende, a participar activamente en un proceso que comprometa a la sociedad entera.

En general, los centros que se han animado a participar en este tipo de experiencias,
coinciden en que la mejor forma de afrontar la complejidad que conlleva poner en práctica
la inclusión educativa es tener claras dos ideas básicas: la primera, querer avanzar hacia una escuela inclusiva capaz de educar a todos los alumnos sin necesidad de separarlos según sus diferencias y, la segunda, ser conscientes de que para poder avanzar es necesario instaurar procesos de cambio y mejora en la escuela como institución.

Asimismo, en las escuelas, se reconoce que para animar a realizar ciertos cambios es
necesario, a su vez, renovar aspectos de la propia organización y hacer modificaciones en
su estructura o en su funcionamiento. Estos cambios suelen partir de los siguientes principios básicos:
1. La participación de todos.
2. Las expectativas positivas.
3. Enseñanza y aprendizaje interactivo.
4. El apoyo a los profesores.
5. Formación compartida.
6. Grupos flexibles.

7. Grupos de apoyo entre docentes

Autor: J.J Pérez Núñez

La educación inclusiva en un modelo no formal

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