Según cita la bibliografía obligatoria la Declaración
Mundial de Derechos Humanos especifica que toda persona tiene derecho a la
educación gratuita y que nunca podrá convertirse el acceso a ella en un
privilegio de unos pocos. Cómo se explica en la misma, esta declaración no
tiene validez jurídica sino que aspira a ser la base de la legislación de todos
los países del mundo. De igual forma se define la educación cómo indicador de
la desigualdad social y económico que sufre cualquier país y desde el grupo
hemos querido buscar y comprobar si esto se asemeja a la realidad con datos
concretos. La imagen que mostramos procede del Informe del seguimiento de la
educación en el mundo 2016 de la UNESCO. Observamos cómo Níger y Chad poseen
las tasas más inferiores de alfabetización en las mujeres. Si comparamos con el
índice de desarrollo de las Naciones Unidas podemos observar cómo se
corresponde. Níger se encuentra en el puesto 187 de 187. Es decir, es el país más
pobre del mundo.
Además,
si te mueves en la zona baja de esta tabla, puedes encontrar los mismos países
casi en el mismo orden. Según estos dos datos podemos argumentar con datos
concretos cómo la educación cumple un papel fundamental para abolir las
desigualdades de todo tipo.
Vayamos
ahora a la cuestión de género. La tasa de mujeres alfabetizadas en claramente
inferior en todos los países del África Subsahariana si comparamos los datos
con cualquier otro país Europeo. El caso de Níger es claramente abrumador y el
informe se centra especialmente en este país. Es un país en el cual hay 38
mujeres alfabetizadas por cada 100 hombres las niñas son obligadas a abandonar
el instituto porque se casan. La educación no sólo refleja la adquisición de
conocimientos, los niveles de educación de una población reflejan también la adquisición
de derechos que poseen como ciudadanos. Este dato refleja una brutal
desigualdad entre los hombres y las mujeres de estos países.
Hablando
de este mismo país el informe cita lo siguiente: "en los hogares más
probres solo un 4 % de los jóvenes sabía leer; en el 20 % de los hogares más
ricos, esta cifra ascendía al 65
%". Mientras por un lado tenemos la
educación cómo reflejo de las desigualdades de género, por el otro podemos observar
cómo también refleja la desigualdad social. Con una población en donde
sólo el 4% de la población pobre sabe leer parece bastante difícil que ese
sector de la población pueda acceder a puestos de mayor cualificación y por
tanto mejor remunerados.
Está
bastante claro que los datos muestran un choque frontal contra la realidad y la
importancia de la educación. En clase se nos ha comentado cómo los sistemas
inclusivos de educación se emplean en zonas de exclusión social con la
filosofía de que "No hay nada que perder". En un país tan hundido por
la desestabilidad política y los intereses comerciales nos gustaría plantear la educación inclusiva cómo una gran alternativa
para combatir realidades tan complejas
cómo que existan niños de edad muy diferente en la misma aula o que la niñas
abandonen el sistema educativo porque van a casarse. En un contexto donde los
colegios se centran en enseñar a los niños cómo identificar las enfermedades
mortales que asolan el país podría ser mucho más efectivo y sencillo aplicar
estos modelos de educación inclusiva como forma de combatir todas estas
desigualdades.
Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver
Bibliografía:
-UNESCO. Informe de seguimento
de la educación en el mundo. (321-331)
-Mª.Sarto Martín Mª.Venegas Renauld.(2009)Aspectos clave de la Educación Inclusiva. Publicaciones del INICO. Colección Investigación Salamanca. (13-24)
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