domingo, 21 de enero de 2018

La educación como medidor de la desigualdad

           Según cita la bibliografía obligatoria la Declaración Mundial de Derechos Humanos especifica que toda persona tiene derecho a la educación gratuita y que nunca podrá convertirse el acceso a ella en un privilegio de unos pocos. Cómo se explica en la misma, esta declaración no tiene validez jurídica sino que aspira a ser la base de la legislación de todos los países del mundo. De igual forma se define la educación cómo indicador de la desigualdad social y económico que sufre cualquier país y desde el grupo hemos querido buscar y comprobar si esto se asemeja a la realidad con datos concretos. La imagen que mostramos procede del Informe del seguimiento de la educación en el mundo 2016 de la UNESCO. Observamos cómo Níger y Chad poseen las tasas más inferiores de alfabetización en las mujeres. Si comparamos con el índice de desarrollo de las Naciones Unidas podemos observar cómo se corresponde. Níger se encuentra en el puesto 187 de 187. Es decir, es el país más pobre del mundo.


              
                  Además, si te mueves en la zona baja de esta tabla, puedes encontrar los mismos países casi en el mismo orden. Según estos dos datos podemos argumentar con datos concretos cómo la educación cumple un papel fundamental para abolir las desigualdades de todo tipo.

                Vayamos ahora a la cuestión de género. La tasa de mujeres alfabetizadas en claramente inferior en todos los países del África Subsahariana si comparamos los datos con cualquier otro país Europeo. El caso de Níger es claramente abrumador y el informe se centra especialmente en este país. Es un país en el cual hay 38 mujeres alfabetizadas por cada 100 hombres las niñas son obligadas a abandonar el instituto porque se casan. La educación no sólo refleja la adquisición de conocimientos, los niveles de educación de una población reflejan también la adquisición de derechos que poseen como ciudadanos. Este dato refleja una brutal desigualdad entre los hombres y las mujeres de estos países.

                Hablando de este mismo país el informe cita lo siguiente: "en los hogares más probres solo un 4 % de los jóvenes sabía leer; en el 20 % de los hogares más ricos, esta cifra ascendía al 65 %". Mientras por un lado tenemos la educación cómo reflejo de las desigualdades de género, por el otro podemos observar cómo también refleja la desigualdad social. Con una población en donde sólo el 4% de la población pobre sabe leer parece bastante difícil que ese sector de la población pueda acceder a puestos de mayor cualificación y por tanto mejor remunerados.

                Está bastante claro que los datos muestran un choque frontal contra la realidad y la importancia de la educación. En clase se nos ha comentado cómo los sistemas inclusivos de educación se emplean en zonas de exclusión social con la filosofía de que "No hay nada que perder". En un país tan hundido por la desestabilidad política y los intereses comerciales nos gustaría plantear  la educación inclusiva cómo una gran alternativa para combatir  realidades tan complejas cómo que existan niños de edad muy diferente en la misma aula o que la niñas abandonen el sistema educativo porque van a casarse. En un contexto donde los colegios se centran en enseñar a los niños cómo identificar las enfermedades mortales que asolan el país podría ser mucho más efectivo y sencillo aplicar estos modelos de educación inclusiva como forma de combatir todas estas desigualdades.  

Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver

 Bibliografía:

-UNESCO. Informe de seguimento de la educación en el mundo. (321-331)
-Mª.Sarto Martín Mª.Venegas Renauld.(2009)Aspectos clave de la Educación Inclusiva. Publicaciones del INICO. Colección Investigación Salamanca. (13-24)
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