Hoy en día, nos encontramos en la era de la tecnología,
donde a golpe de un simple click podemos obtener toda la información deseada en
tan solo un par de segundos, todo esto propicia un intercambio cultural
constante en el mundo globalizado en el que vivimos. La interculturalidad se
vive día a día por activa o por pasiva. En la escuela no iba a ser distinto,
actualmente existe una enorme diversidad cultural en los centros educativos,
fruto de los fenómenos de inmigración. Se hace pues natural la confluencia de
muchas etnias y culturas en un mismo ambiente escolar, aunque claro está que
dicha situación va a depender del contexto social en el que se desarrolle la
escuela.
Es imprescindible pues que se desarrollen
en las aulas una educación intercultural plena, esto supone una complejidad
añadida para el profesorado, el cual debe modificar el currículo para fomentar
la educación para la convivencia. Para ello, será necesario crear en el
alumnado un interés progresivo hacia el conocimiento de otras culturas que
confluyen en un mismo lugar, con el fin de inculcar que dicha diversidad es un
elemento tremendamente enriquecedor para la sociedad. A mi parecer, no existe
un lugar más idóneo para explicar este concepto que en España, donde han
convivido multitud de culturas a lo largo de la Historia (Véase Figura 1) y que
han dejado enormes legados de su paso por nuestra tierra, siendo la cultura
musulmana, ahora en minoría en nuestro país, una de las que más influencias han
dejado a su paso. Solamente hay que dar un paseo por ciudades como Sevilla,
Córdoba o Granada para comprender el gran impacto que tuvieron en nuestra
cultura, aportando incluso infinidad de vocablos que hoy en día seguimos
utilizando. Considero pues que el estudio de la evolución histórica de las
culturas que pasaron por España es fundamental para hacer ver al alumnado el
gran tesoro que es la diversidad cultural. Incluso desde un punto de vista
biológico también podemos inculcar dichos valores, puesto que la diversidad
genética dentro de una población confiere mejores características a los individuos,
por lo que pienso que desde la materia de Biología también se puede inculcar de
manera transversal la diversidad intercultural.
Figura 1: Durante
gran parte de la Edad Media, en España convivieron tres grandes culturas: la
musulmana, judía y cristiana. Esto brindará a la cultura española gran parte de
sus peculiaridades
En resumen, con la educación intercultural se pretende
conseguir que el pluralismo cultural se vea como un elemento enriquecedor y un
factor positivo para las sociedades. Potenciar el conocimiento de los
alumnos/as por otras culturas favorece la lucha contra la discriminación, y
posibilitará que asuman que la sociedad en la que viven es multicultural.
No obstante, también se considera importante el aprendizaje
colaborativo, siendo la escuela inclusiva la que más incentiva esta dinámica.
La ayuda mutua que se desarrolla en el aprendizaje colaborativo fomenta la
colaboración entre los alumnos y la inclusión de los alumnos/as pertenecientes
a grupos étnicos y culturas minoritarias.
Con respecto a las personas de estos grupos étnicos y
culturas minoritarias es necesario llevar a cabo ciertas acciones que fomenten
su integración. En primer lugar, es imprescindible que dichas personas conozcan
los sindicatos y asociaciones de ayuda, para que así posean ayuda en caso de
que sufrieran discriminación. También se debe igualar las oportunidades
académicas y sociales de los estudiantes pertenecientes a las minorías, ya que
una gran parte de ellos/as sufren el abandono y el fracaso escolar (De este
tema, se hablará en entradas posteriores).
En mi opinión, todavía queda mucho por tratar sobre la
educación intercultural en nuestra sociedad, a pesar de que España ha sido una
zona donde han convergido numerosas culturas y que muchos de sus habitantes
hayan tenido incluso que emigrar durante periodos conflictivos, los recientes
conflictos ocurridos en Cataluña debido al tema de la independencia han
mostrado que una parte de la población española es realmente intolerante con
otras culturas. No hace tanto tiempo, con el tema de los refugiados también
cierta parte de la población se mostró reacia a acoger a los refugiados de
guerra. Claro está que nunca hay que generalizar, pero es evidente que existe
un gran camino que recorrer para la aceptación de la multiculturalidad en su
aspecto más amplio.
Como estamos en tiempo de Carnaval, que mejor forma de transmitir que mediante un
pasodoble, el cual habla sobre la estupidez del patriotismo:
Bibliografía
-
Sarto Martín,
M. P., & Venegas Renauld, M. E. (2009). Aspectos clave de la Educación
Inclusiva
-
Pina, M. B.
(2002). Identidad y ciudadanía: un reto a la educación intercultural (Vol.
92). Narcea Ediciones

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