lunes, 22 de enero de 2018

La educación inclusiva en un modelo no formal

La educación inclusiva normalmente se nos plantea como algo lejano e inalcanzable pero mirando a diferentes asociaciones del tejido social podemos percatarnos cómo son sistemas que llevan muchísimos años aplicándose en diferentes formatos de educación no formal. Es verdad que en muchas ocasiones son formatos de objetivos y currículum totalmente diferente.
                Yo pertenezco a un grupo Scout y desde nuestra forma de entender la educación siempre ha existido el debate sobre ciertos aspectos de nuestra metodología que podrían ser llevados al ámbito escolar sin ningún problema y que abarcan muchos conceptos de le educación inclusiva. El ánimo de este post es comparar  y explicar ciertas cosas que funcionan dentro del movimiento Scout para que veáis una aplicación real e igual toméis alguna idea.
                Es normal que penséis, y yo reconozco, que en los Scouts no poseen los niveles de formalidad y estandarización del sistema educativo. En primer lugar voy a acercaros algunos aspectos de nuestra realidad.
                En nuestra organización los niños poseen un progreso personal que discurre por etapas prefijadas desde que entran dentro del grupo. El niño o niña entra dentro del movimiento e inmediatamente se pone a trabajar en la consecución de unos objetivos llamados progreso personal. Este progreso personal se basa en la transformación de su conducta o en la ampliación de sus conocimientos en diferentes ámbitos, desde el campismo, a la orientación, el conocimiento personal, el desarrollo del pensamiento crítico, etc. El progreso personal trabaja mediante metas a corto plazo cualquier aspecto que el niño valore. Este progreso es individualizado y cada niño desarrolla de una manera en función de su realidad y necesidades y lo más importante, es guiado por las inquietudes del propio niño o niña. Algo que siempre nos recalcan que debe ser así en el marco de la educación inclusiva.  El progreso se visualiza con las siguientes insignias en foto en la rama con la que yo trabajo.

                Además los niños y niñas deben de abordar un progreso colectivo. Para ello, el conjunto de componentes del grupo al completo se divide en pequeños grupos  heterogéneos en donde existan niños muy diferentes dispuestos a trabajar juntos (creo que esto os puede sonar). Entre ellos se reparten los cargos que van a desarrollar dentro del proyecto y se marcan unos objetivos a conseguir trabajando unos con otros. Estos proyectos siempre tienen que tener un fin social y educativo y por sorprendente que parezca los niños siempre tienen muchas ganas de llevarlos a cabo. Este año por ejemplo, con los niños que yo trabajo, un grupo va a establecer una labor de ayuda y contacto la perrera de Rota y el otro va a ayudar a una asociación ecologista en la replantación de una zona de Rota deforestada. Pero los niveles  de organización los niños  de entre 14-17 años llega a ser sorprendentes. Por ejemplo en mi grupo un año se fueron a hacer el camino de Santiago y yo en mi etapa fui a un encuentro mundial Scout en Madrid.
                Además de estos dos progresos que los niños trabajan a lo largo del año, los niños tienen que alcanzar ciertos objetivos comunes que se revisan y evalúan ellos mismos en las llamadas reuniones de revisión. Entre ellos técnicas de cabullería, lenguaje morse, orientación mediante las estrellas, participación en los proyectos de la unidad, domino de la metodología y el lenguaje Scout (lo cual os puedo asegurar que es de lo más difícil) o aplicación de los principios metodológicos.
                Para todo esto dedicamos en nuestras reuniones siempre tiempo a lo mismo que nos han dicho que deben poseer los alumnos y alumnas en la educación inclusiva de un centro. Ante la creación de estos grupos de personas es necesario crear un clima de confianza y respeto mutuo que nosotros fomentamos con infinitud de dinámicas y actividades
                Entiendo que podáis ver la aplicación de esto de la educación inclusiva cómo algo lejano, imposible y utópico, pero nosotros este año hemos afrontado una serie de cambios que desde nuestra forma de trabajar nos parecían inalcanzables.
                El resto del tiempo que los niños y niñas no trabajaban los proyectos personales ni grupales cómo grupo desarrollábamos actividades. Estas actividades se programaban dentro de un marco en donde los monitores detectábamos las carencias que nuestro grupo de pequeñas personas podía poseer: falta de confianza, poco respeto por la naturaleza, desconocimiento sobre la cuestión de género o poca autoestima, entre muchas cosas. A partir de ahí, nosotros diseñábamos unas actividades trimestrales para que los niños alcanzaran esos objetivos y les ayudara en sus progresos tanto personales como colectivos. Bien, pues se lleva unos años debatiendo y modernizando el método educativo en muchos aspectos. El cambio más polémico y que más trabajo costó definir era el punto que argumentaba que eran los propios niños y niñas los que debían detectar sus carencias cómo unidad y definir sus propias actividades para superarlas. Además ellos y ellas las ejecutarían y prepararían.
No se si sois capaces de poneros en nuestra situación, pero para nosotros fue cómo si el día de mañana os imponen este marco de educación inclusiva avisando con unos cuantos años de antelación, pero con fecha concreta para su implantación obligatoria. Toda nuestra forma de trabajar y todo lo que habíamos aprendido ya no servía y toda la organización tuvo que ponerse de nuevo a formarse cómo si fuéramos nuevos y asistiendo a encuentros en diferentes localidades. Os puedo asegurar que los debates que hemos tenido en clase sobre lo utópico de los planteamientos o la difícil aplicación práctica son los mismos que nosotros hemos estado viviendo.
Además nosotros con múltiples realidades que dificultan nuestra labor y que en los institutos no existen: una unidad la conforman niños de tres edades diferentes, no existe la obligatoriedad de asistir y las reuniones son los sábados (a pesar de esto hay listas de espera). Lógicamente este nuevo método no se ha podido implantar a la perfección, pero lo que parecía irrealizable va tomando forma poco a poco. Con todo esto sólo quiero transmitiros la realidad que yo he vivido con todo esto de las modificaciones educativas y os animo a que intentéis aplicar ciertos aspectos poco a poco que pueden ser muy satisfactorios.



Autor: Francisco Javier Artacho Peñalver

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