domingo, 21 de enero de 2018

Comunidades de apoyo

 Para que un aula funcione correctamente bajo la ideología de la inclusividad, esta debe reconocer, estimular y utilizar los dones y talentos de cada cual, sin discriminaciones. Para la escuela inclusiva, todo miembro es importante y valioso, y tiene una responsabilidad y función que desempeñar para apoyar a los otros. Así, es posible fomentar la autoestima, los logros, el respeto mutuo y el sentido de pertenencia al grupo y de valía personal entre los miembros de la comunidad educativa. Por lo que todos deben recibir y dar apoyo, de manera equilibrada y sin desniveles.

Por lo que, en este sentido, el apoyo en la escuela inclusiva se concibe como un apoyo al aula, mas que al alumno. Debe ser un elemento de reconocimiento, unión y potenciación dentro del grupo, evitando así su uso como elemento penalizador de determinadas situaciones y alumnos.

¿Pero, que podemos hacer para construir esta comunidad de apoyo?

Para empezar, es necesario fomentar las redes naturales de apoyo. Contando con los propios alumnos como apoyo: “los sistemas de aprendizaje en grupo cooperativo, los sistemas de aprendizaje apoyados en las tutorías entre compañeros, en los que los alumnos ayudan y colaboran en el aprendizaje de otros alumnos, los círculos de amigos, los sistemas de compañeros y amigos o las comisiones de apoyo entre compañeros en los que los alumnos colaboran en las adaptaciones individualizadas de alumnos con necesidades educativas más profundas”. Además, el apoyo de un experto integrado dentro del aula, para que así, éste pueda apoyar al alumno o alumnos en cuestión además de apoyar también al profesor y al resto de alumnos.

Por otro lado, hay que destacar que el apoyo excesivo se ha visto que trae consecuencias negativas, como las siguientes:
  • Reduce el tiempo dedicado a la interacción entre alumnos
  • Interrumpe el desarrollo normal de las actividades
  • Dificulta la coordinación y la comunicación entre adultos
  • Abruma a las familias con la presencia de un gran número de profesionales



Por lo que, la decisión de proporcionar apoyo debe ser estudiada en profundidad. No debe ser tomada solo por el experto de apoyo, sino que los miembros del equipo educativo, que participan en la educación de la persona a la que se va a apoyar, deben tomar un papel importante a la hora de decidir el tipo y magnitud del apoyo que se va a proporcionar. 

Bibliografía:

Sarto Martín, María Pilar. 2009. Aspectos clave de la educación inclusiva. Salamanca: INICO. 147-148.
Álvaro González González

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