domingo, 21 de enero de 2018

LA EDUCACIÓN EN VALORES


Los valores impregnan el hecho educativo y lo orientan, están presentes a lo largo y ancho del sistema educativo. A su vez estos valores reflejan las aspiraciones y necesidades de la sociedad puesto que ésta pone grandes expectativas en la escuela y exige no ser defraudada. Todas las elecciones que deben hacerse en educación -desde los contenidos, la metodología, la formación de los maestros- están basadas en la visión que esa sociedad tiene de “lo que vale la pena”, es decir, en un conjunto de valores.


Interesa resaltar tres aspectos fundamentales: los valores se adquieren, son deseables y deben traducirse en acciones.

Los valores se adquieren en un proceso de interacción con los demás y en contextos diversos: familia, escuela y sociedad. La escuela como institución social no puede conformarse con equipar a las personas de conocimientos e instrumentos sobre saberes científicos y tecnológicos ya que esto no es suficiente para su desarrollo personal y social; también debe enseñarles actitudes y valores que les sirvan para orientar su vida, para convivir con los demás y para contribuir individual y colectivamente a la consecución de una sociedad más justa y solidaria.

Qué y cómo enseñar los valores

Como hemos señalado nos centramos en la escuela, la educación y los valores. La función educadora de la escuela lleva implícita la trasmisión de valores. La sociedad espera que la escuela forme a los niños y a los jóvenes para que sean personas instruidas, cultas, competentes, educadas y poseedoras de unos valores que favorezcan la convivencia pacífica entre los ciudadanos del mundo. Se espera que la escuela eduque para el presente y para el futuro. En una sociedad de la información no se puede pensar de manera local ni para la inmediatez porque todo sucede muy rápidamente a lo largo y lo ancho del planeta. A la escuela se le exige que tenga visión de futuro y planifique para él cuando el futuro es más incierto que nunca.

La experiencia nos demuestra que hay un desajuste entre los valores que consideramos deseables y que debe transmitir la escuela y aquéllos que imperan en la sociedad. Creemos que la educación, aun teniendo en cuenta la realidad social debe ir más allá, debe tener algo de utopía y situarse en el terreno del deber ser, para ir avanzando hacia una escuela y una sociedad más justa, equitativa y solidaria y en la que imperen los valores democráticos.

Después de estas reflexiones es lógico que nos preguntemos ¿Qué valores debe enseñar
la escuela?

Hay una serie de valores universalmente consensuables, producto de la civilización y de más de veinticinco siglos de pensamiento, en los que se fundamentan los derechos humanos y las constituciones políticas. Por otro lado, los valores evolucionan a la vez que la sociedad, puesto que, al surgir nuevos conceptos y avances de la ciencia, aparecen también nuevos valores.

El respeto y la tolerancia son dos valores imprescindibles para unas relaciones en igualdad. Por tanto, la escuela debe optar por transmitir unas normas morales mínimas, unos valores para todos que hagan posible la convivencia y dejará otros valores a la elección personal del alumno.

La legislación educativa, en España, exige que los valores se hagan explícitos en el Proyecto Educativo del Centro, para que sean conocidos y consensuados por la comunidad. Cada escuela asumirá unos valores mínimos que tienen que ver con los derechos humanos,
otros que emanan de las necesidades y la cultura del contexto social inmediato y otros relativos a la propia cultura del centro.

Pero sobre todo se transmiten mediante las relaciones, experiencias y modos de vida
que se observan en los contextos educativos en diferentes momentos y espacios.

Tampoco podemos olvidar el papel de la familia y la sociedad en la educación en valores.
Los padres, los amigos, el contexto social y los medios de comunicación transmiten
modelos de ser y estar. La escuela debe tenerlos en cuenta e interactuar con ellos para conocer su influencia y compartir metas, si es posible. La formación en valores de las nuevas
generaciones es responsabilidad de todos y no sólo de la escuela a la que se culpa cuando
se buscan responsables.


La crisis de los valores

Generalmente cuando se hace referencia a la crisis de valores, ésta se entiende como una pérdida, como una involución, como una amenaza a nivel social. Se siente que los valores tradicionales se han perdido mientras surgen otros nuevos que no convencen a los mayores. Se piensa que los jóvenes no tienen referentes morales, que sus conductas son reprobables, que han perdido el norte y que la sociedad camina por derroteros inciertos. Este sentimiento y esta situación no son nuevos. Se manifestaba un temor a la deshumanización del mundo vinculada a la evolución tecnológica, temor que se vinculó después al poder adquirido por los medios de comunicación y que preveía que se mantendría en el siglo XXI.

La familia y la sociedad critican a la escuela porque no enseña, no prepara para el desempeño de un rol social, no educa y no forma al alumno para ser un buen ciudadano.

Algunos de los valores de la sociedad postmoderna están impuestos en el proceso de socialización de los jóvenes, algunos ejemplos son:
- Primacía del pensamiento único, amorfo y débil.
- Individualización y debilitamiento de la autoridad.
- Importancia trascendental de la información como fuente de riqueza y poder.
- Mitificación científica y desconfianza en las aplicaciones tecnológicas.
- La obsesión por la eficiencia como objetivo prioritario y que aparece como sinónimo
de calidad.
- Concepción ahistórica de la realidad.
- La primacía de la cultura de la apariencia
- Culto al cuerpo y mitificación de la juventud

Los agentes que más influyen en la formación de los jóvenes españoles son, por este orden: los padres, los grupos de amigos, los medios y, sólo en cuarto lugar, la escuela.

El sistema educativo y los valores inclusivos

En España, las distintas leyes educativas han contemplado la necesidad de inculcar a los
alumnos, a través de los procesos de enseñanza y aprendizaje, un conjunto de valores que se
consideran importantes para su desarrollo personal y social y para el progreso de la sociedad.
Esos valores impregnan el espíritu de las leyes y se encuentran implícitos en su filosofía. Pero
no es hasta la Ley de 1990, la LOGSE cuando de manera explícita se incorporan, por una
parte al currículum en cada una de las áreas formando un bloque de contenidos que se denominaba “normas, actitudes y valores” y, por otra, mediante las áreas transversales referidas a distintos tópicos que debían ser tratados en el desarrollo de las diferentes áreas curriculares.

Se hizo visible una parte del currículo que, de forma implícita pero oculta, siempre estuvo presente en las normas educativas y en el quehacer de los centros.
El tema de los valores siempre es discutido a nivel general, desde las autoridades gubernamentales, los centros educativos, los profesores y las familias; también la Iglesia católica y los sindicatos intervienen con opiniones encontradas. Es un debate que suscita mucha controversia. Se discute la legitimidad de las propuestas, mientras para unos se deben impartir estos valores, para otros es un adoctrinamiento que no se debe impartir.

Cada escuela debe definir sus valores; esta tarea requiere diálogo, reflexión, debate y
consenso. Los valores guían las acciones y las prácticas educativas. Los valores son la base de
todas las actuaciones y planes de acción, de todas las prácticas en las escuelas y de todas las
políticas que modelan las prácticas.


Autor: J.J.Pérez Núñez

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