La organización
del sistema escolar se puede entender como la disposición adecuada y ordenada
de personas, grupos, órganos y cosas que actúan como medio en constante cambio
y que ayuda a llevar a cabo de forma eficaz unos objetivos.
Cuanto más
complejo sea la entidad, y con ello todos esos elementos que lo forman, más
falta hace la ordenación de estos factores ya que en estas organizaciones se
unen muchos de los intereses y objetivos que queremos alcanzar. Si queremos que
esta organización este orienta a la gestión de la calidad y la excelencia se
debe partir de las necesidades de los ciudadanos tanto como las sociales de
cada territorio. Si un centro no cuentea con su propia identidad, este no podrá
relacionarse con su entorno de la manera adecuada.
Según algunos
autores, la organización supone:
-
La
existencia de diversos factores que realizan actividades específicas integradas
en una unidad funcional.
-
Estos
factores se conectarán entre si en función de sus objetivos planificados,
formando una unidad.
-
Un
carácter principalmente práctico.
El centro es
considerado como un microsistema que interacciona con el medio, se enfrenta a
los problemas que conlleva organizar los elementos que lo componen para que
exista el cumplimiento de los objetivos del centro. Así, obtener una calidad
educativa dependerá de cómo se diseñe el programa y se ponga en práctica. La
planificación permite predecir las variables que intervendrán en el sistema escolar
para obtener los mejores resultados posibles.
Por tanto, la
organización y la planificación no son tareas que se deban hacer de forma
automática, debemos estar atentos y realizarlas de manera concienzuda. Es
también muy importante la coordinación, el conjunto de reglas que coordinan los
medios necesarios para obtener los resultados de la forma más eficaz. Se puede
obtener por dos vías: mediante la organización y mediante la identificación de
los miembros de la organización a partir de los objetivos que se pretenden
alcanzar.
Mediante la coordinación se unen todos los
aspectos de forma adecuada, facilitando el funcionamiento y la capacidad de
llegar al éxito. Una buena coordinación distribuye las tareas de tal modo que cada
persona desempeña su función de forma adecuada y siempre en relación con las
tareas de los demás. El gran reto de la coordinación es lograr equilibrar sus
dos principios básicos. Por un lado, la capacidad de distribuir el trabajo; y,
por otro, la asignación de funciones a órganos especializados. Si se logra este
equilibrio, se puede conseguir que todos los órganos y servicios se dirijan
hacia una misma finalidad sin menoscabo de las tareas específicas que cada uno
de sus miembros ha de realizar.
Para que los
centros ofrezcan una verdadera calidad y equidad de la enseñanza, hagan
efectivo el derecho a la educación, la igualdad de oportunidades y la
participación, requerirían previamente tener una adecuada planificación,
organización y coordinación de la misma. Se requiere, principalmente, un cambio
de mentalidad, la asunción de una nueva filosofía de trabajo, voluntad
personal, una gran dosis de entusiasmo y un cambio importante en la
planificación, organización y coordinación de los Proyectos Educativos de los
Centros.
ORGANIZACIÓN DE LOS PROCESOS DE MEJORA DE
LOS CENTROS
Poner en práctica
procesos de mejora en los centros escolares supone asumir cambios y realizar
modificaciones en los contenidos, en los métodos, en las estructuras y
estrategias,
teniendo en cuenta
a todos los miembros de la comunidad. En este proceso, son los equipos docentes
y los miembros de la comunidad educativa quienes deben asumir esta responsabilidad
partiendo de su propia experiencia para definir los problemas y hacer
propuestas de mejora que permitan dar respuesta a los mismos. Esto exige
reflexionar acerca de cómo transformar los sistemas educativos y los planes de
estudio con el fin de que respondan a la diversidad de los alumnos al mismo
tiempo que se trata de conseguir que los docentes y los discentes asuman con un
talante positivo dicha diversidad considerándola un enriquecimiento personal y
contextual.
Además, exige la
cooperación de todos los implicados en el proceso y un cambio de actitudes que
posibilite la mejora continua del trabajo y la calidad educativa en cualquiera
de los aspectos que se estén tratando y trabajando en ese momento. Son muchos los programas de mejora de la
escuela que se han puesto en funcionamiento en los últimos veinte años.
Son cinco los
elementos que caracterizan a los mejores programas:
1. Tener una
visión de futuro de la escuela compartida por todo el centro y reconfirmada
de forma regular a
lo largo del proceso de mejora.
2. Asumir un nuevo
concepto de liderazgo extenso, en el que se compartan las responsabilidades, la
toma de decisiones necesarias y asuman los riesgos consecuentes.
3. Ajustar los
programas al contexto.
4. Centrarse en
los logros específicos de los alumnos, puesto que la clave del éxito de un
programa está en
los avances de los alumnos en el terreno académico, personal y social
más que en la
innovación por sí misma.
5. Tener un
enfoque multinivel. Es decir, fomentar procesos de cambio en el nivel de la
escuela entera, en
el del profesor y en el nivel del aula.
Como podemos
observar, alcanzar la calidad educativa requiere, transformar la cultura
profesional de los centros escolares en una nueva cultura que permita la
reflexión colectiva y la discusión permanente de los principios que guían la
práctica.
Transformando las escuelas en organizaciones
eficaces e inteligentes
Transformar las
escuelas en organizaciones eficaces e inteligentes implica no sólo un cambio de
metodología sino un cambio de mentalidad por parte de todas las personas
implicadas en la comunidad educativa. Para que esta transformación se lleve a
cabo de manera adecuada es preciso establecer una dinámica de trabajo en
equipo, emplear técnicas de grupo eficaces, crear una atmósfera participativa y
un entorno adecuado y, utilizar los instrumentos y las técnicas precisas. El
empleo de técnicas e instrumentos es fundamental para poder tener una
percepción de la realidad lo más objetiva posible y para poder recoger,
analizar e interpretar los datos con el fin de planificar mejoras e implantar
innovaciones en los centros escolares.
Experiencias de escuelas en proceso de
cambio escolar
Los centros que
llevan a cabo experiencias orientadas a lograr una verdadera Educación
para Todos,
trabajan en una línea muy similar en cuanto a objetivos y desarrollo de todo el
proceso. Cuentan con proyectos de transformación de centros formativos para la
eliminación de conflictos, fracaso escolar y optimización del aprendizaje,
apostando por el diálogo y la igualdad en todo el proceso docente. No es fácil
cambiar usos y costumbres, así como estructuras sociales.
En muchos centros,
se contempla esta filosofía de trabajo como una moda pasajera y no
se aprecia el
esfuerzo que están realizando compañeros de profesión al asumir retos muchas veces
difíciles de alcanzar. La Educación Inclusiva involucra de forma determinante a
toda la comunidad educativa y a la sociedad en su conjunto. De ahí su
dificultad y también su atractivo.
No todos los
centros implementan los mismos recursos. Es obvio que cada uno de ellos
ha de contar con
la realidad social en la que se encuentra ubicado y con los recursos previos de
que dispone.
Hay que ofrecer
más información a los centros docentes, preparar seminarios y talleres,
investigar sobre las nuevas formas de educación que nos plantean los retos de este
siglo y animar, por ende, a participar activamente en un proceso que comprometa
a la sociedad entera.
En general, los
centros que se han animado a participar en este tipo de experiencias,
coinciden en que
la mejor forma de afrontar la complejidad que conlleva poner en práctica
la inclusión
educativa es tener claras dos ideas básicas: la primera, querer avanzar hacia
una escuela inclusiva capaz de educar a todos los alumnos sin necesidad de
separarlos según sus diferencias y, la segunda, ser conscientes de que para
poder avanzar es necesario instaurar procesos de cambio y mejora en la escuela
como institución.
Asimismo, en las
escuelas, se reconoce que para animar a realizar ciertos cambios es
necesario, a su
vez, renovar aspectos de la propia organización y hacer modificaciones en
su estructura o en
su funcionamiento. Estos cambios suelen partir de los siguientes principios básicos:
1. La
participación de todos.
2. Las
expectativas positivas.
3. Enseñanza y
aprendizaje interactivo.
4. El apoyo a los
profesores.
5. Formación
compartida.
6. Grupos
flexibles.
7. Grupos de apoyo
entre docentes.
Autor: J.J Pérez Núñez
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