domingo, 21 de enero de 2018

PLANIFICACIÓN, ORGANIZACIÓN Y COORDINACIÓN DE LA ENSEÑANZA


La organización del sistema escolar se puede entender como la disposición adecuada y ordenada de personas, grupos, órganos y cosas que actúan como medio en constante cambio y que ayuda a llevar a cabo de forma eficaz unos objetivos.

Cuanto más complejo sea la entidad, y con ello todos esos elementos que lo forman, más falta hace la ordenación de estos factores ya que en estas organizaciones se unen muchos de los intereses y objetivos que queremos alcanzar. Si queremos que esta organización este orienta a la gestión de la calidad y la excelencia se debe partir de las necesidades de los ciudadanos tanto como las sociales de cada territorio. Si un centro no cuentea con su propia identidad, este no podrá relacionarse con su entorno de la manera adecuada.

Según algunos autores, la organización supone:
-          La existencia de diversos factores que realizan actividades específicas integradas en una unidad funcional.
-          Estos factores se conectarán entre si en función de sus objetivos planificados, formando una unidad.
-          Un carácter principalmente práctico.

El centro es considerado como un microsistema que interacciona con el medio, se enfrenta a los problemas que conlleva organizar los elementos que lo componen para que exista el cumplimiento de los objetivos del centro. Así, obtener una calidad educativa dependerá de cómo se diseñe el programa y se ponga en práctica. La planificación permite predecir las variables que intervendrán en el sistema escolar para obtener los mejores resultados posibles.


Por tanto, la organización y la planificación no son tareas que se deban hacer de forma automática, debemos estar atentos y realizarlas de manera concienzuda. Es también muy importante la coordinación, el conjunto de reglas que coordinan los medios necesarios para obtener los resultados de la forma más eficaz. Se puede obtener por dos vías: mediante la organización y mediante la identificación de los miembros de la organización a partir de los objetivos que se pretenden alcanzar.

 Mediante la coordinación se unen todos los aspectos de forma adecuada, facilitando el funcionamiento y la capacidad de llegar al éxito. Una buena coordinación distribuye las tareas de tal modo que cada persona desempeña su función de forma adecuada y siempre en relación con las tareas de los demás. El gran reto de la coordinación es lograr equilibrar sus dos principios básicos. Por un lado, la capacidad de distribuir el trabajo; y, por otro, la asignación de funciones a órganos especializados. Si se logra este equilibrio, se puede conseguir que todos los órganos y servicios se dirijan hacia una misma finalidad sin menoscabo de las tareas específicas que cada uno de sus miembros ha de realizar.

Para que los centros ofrezcan una verdadera calidad y equidad de la enseñanza, hagan efectivo el derecho a la educación, la igualdad de oportunidades y la participación, requerirían previamente tener una adecuada planificación, organización y coordinación de la misma. Se requiere, principalmente, un cambio de mentalidad, la asunción de una nueva filosofía de trabajo, voluntad personal, una gran dosis de entusiasmo y un cambio importante en la planificación, organización y coordinación de los Proyectos Educativos de los Centros.


ORGANIZACIÓN DE LOS PROCESOS DE MEJORA DE LOS CENTROS

Poner en práctica procesos de mejora en los centros escolares supone asumir cambios y realizar modificaciones en los contenidos, en los métodos, en las estructuras y estrategias,
teniendo en cuenta a todos los miembros de la comunidad. En este proceso, son los equipos docentes y los miembros de la comunidad educativa quienes deben asumir esta responsabilidad partiendo de su propia experiencia para definir los problemas y hacer propuestas de mejora que permitan dar respuesta a los mismos. Esto exige reflexionar acerca de cómo transformar los sistemas educativos y los planes de estudio con el fin de que respondan a la diversidad de los alumnos al mismo tiempo que se trata de conseguir que los docentes y los discentes asuman con un talante positivo dicha diversidad considerándola un enriquecimiento personal y contextual.

Además, exige la cooperación de todos los implicados en el proceso y un cambio de actitudes que posibilite la mejora continua del trabajo y la calidad educativa en cualquiera de los aspectos que se estén tratando y trabajando en ese momento.  Son muchos los programas de mejora de la escuela que se han puesto en funcionamiento en los últimos veinte años.

Son cinco los elementos que caracterizan a los mejores programas:

1. Tener una visión de futuro de la escuela compartida por todo el centro y reconfirmada
de forma regular a lo largo del proceso de mejora.
2. Asumir un nuevo concepto de liderazgo extenso, en el que se compartan las responsabilidades, la toma de decisiones necesarias y asuman los riesgos consecuentes.
3. Ajustar los programas al contexto.
4. Centrarse en los logros específicos de los alumnos, puesto que la clave del éxito de un
programa está en los avances de los alumnos en el terreno académico, personal y social
más que en la innovación por sí misma.
5. Tener un enfoque multinivel. Es decir, fomentar procesos de cambio en el nivel de la
escuela entera, en el del profesor y en el nivel del aula.

Como podemos observar, alcanzar la calidad educativa requiere, transformar la cultura profesional de los centros escolares en una nueva cultura que permita la reflexión colectiva y la discusión permanente de los principios que guían la práctica.


Transformando las escuelas en organizaciones eficaces e inteligentes

Transformar las escuelas en organizaciones eficaces e inteligentes implica no sólo un cambio de metodología sino un cambio de mentalidad por parte de todas las personas implicadas en la comunidad educativa. Para que esta transformación se lleve a cabo de manera adecuada es preciso establecer una dinámica de trabajo en equipo, emplear técnicas de grupo eficaces, crear una atmósfera participativa y un entorno adecuado y, utilizar los instrumentos y las técnicas precisas. El empleo de técnicas e instrumentos es fundamental para poder tener una percepción de la realidad lo más objetiva posible y para poder recoger, analizar e interpretar los datos con el fin de planificar mejoras e implantar innovaciones en los centros escolares.


Experiencias de escuelas en proceso de cambio escolar

Los centros que llevan a cabo experiencias orientadas a lograr una verdadera Educación
para Todos, trabajan en una línea muy similar en cuanto a objetivos y desarrollo de todo el proceso. Cuentan con proyectos de transformación de centros formativos para la eliminación de conflictos, fracaso escolar y optimización del aprendizaje, apostando por el diálogo y la igualdad en todo el proceso docente. No es fácil cambiar usos y costumbres, así como estructuras sociales.

En muchos centros, se contempla esta filosofía de trabajo como una moda pasajera y no
se aprecia el esfuerzo que están realizando compañeros de profesión al asumir retos muchas veces difíciles de alcanzar. La Educación Inclusiva involucra de forma determinante a toda la comunidad educativa y a la sociedad en su conjunto. De ahí su dificultad y también su atractivo.

No todos los centros implementan los mismos recursos. Es obvio que cada uno de ellos
ha de contar con la realidad social en la que se encuentra ubicado y con los recursos previos de que dispone.

Hay que ofrecer más información a los centros docentes, preparar seminarios y talleres, investigar sobre las nuevas formas de educación que nos plantean los retos de este siglo y animar, por ende, a participar activamente en un proceso que comprometa a la sociedad entera.

En general, los centros que se han animado a participar en este tipo de experiencias,
coinciden en que la mejor forma de afrontar la complejidad que conlleva poner en práctica
la inclusión educativa es tener claras dos ideas básicas: la primera, querer avanzar hacia una escuela inclusiva capaz de educar a todos los alumnos sin necesidad de separarlos según sus diferencias y, la segunda, ser conscientes de que para poder avanzar es necesario instaurar procesos de cambio y mejora en la escuela como institución.

Asimismo, en las escuelas, se reconoce que para animar a realizar ciertos cambios es
necesario, a su vez, renovar aspectos de la propia organización y hacer modificaciones en
su estructura o en su funcionamiento. Estos cambios suelen partir de los siguientes principios básicos:
1. La participación de todos.
2. Las expectativas positivas.
3. Enseñanza y aprendizaje interactivo.
4. El apoyo a los profesores.
5. Formación compartida.
6. Grupos flexibles.

7. Grupos de apoyo entre docentes

Autor: J.J Pérez Núñez

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