miércoles, 13 de diciembre de 2017

La vida de los MENA y el papel de la escuela inclusiva








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El fenómeno de los menores extranjeros no acompañados (MENA) ha ido incrementando durante las últimas décadas en España (ver gráfica 1). Es sorprendente el hecho de que en muchos casos, la emigración de estos jóvenes suele estar animada por sus propias familias, lo que demuestra la situación tan precaria que viven en sus países de origen. Aunque, los MENA suelen emigrar en ausencia de sus padres, cuentan con una red de apoyo tanto en su país natal como en el país de residencia. Este hecho hace que desgraciadamente puedan ser explotados por parte de bandas criminales que se aprovechan de estos contactos, siendo preocupante el papel de las chicas que suelen ser vendidas como esclavas u obligadas a prostituirse.




Grafica 1: Evolución de los MENA acogidos en España (1993- 2009)


Por lo general, presentan un bajo nivel de escolarización y su objetivo principal es el de conseguir trabajo, lo que en muchas ocasiones provoca que se les exploten laboralmente.
Como podemos observar en los vídeos, muchos de estos jóvenes rechazan el sistema de protección de menores y se niegan a ingresar en los centros de acogida, por miedo a ser deportados a sus países. El acogimiento familiar de los MENA es una solución y daría la oportunidad de integrarlos en la sociedad autóctona, sin embargo, la realidad es que pocas familias están dispuestas a acoger a estos menores, debido a los prejuicios que rondan sobre ellos. Una opción que se lleva a cabo en ciertas comunidades es la del acogimiento con familias de su mismo origen cultural, lo cual parece que es mejor aceptado por los MENA.
Es evidente la falta de planificación de las administraciones y educadores de centros de acogida acerca de este tema. Sería necesario una mayor preparación de los educadores, los cuales deberían poseer un conocimiento amplio de la realidad que rodea a estos jóvenes, además de una preparación humanística que les permitan atender a los alumnos de diferentes culturas, valorar su situación y establecer estrategias adecuadas. Quizás sería favorable incorporar profesionales de los países de origen de estos menores, los cuales entendieran mejor el contexto social y cultural en el que se desenvuelven los MENA.
Por último, cabría destacar el papel fundamental que posee la escuela inclusiva en la integración de estos jóvenes, fomentando la diversidad cultural, concibiendo el pluralismo cultural como un elemento enriquecedor para la sociedad y desarrollando en el alumno el conocimiento e interés de otras culturas. Todo esto favorece sin duda la lucha contra la discriminación ( Marín Arias, 2009)


Bibliografia: 
- El papel de los centros de acogida en la vida de los menores inmigrantes no acompañados. Belén Borrás Hernández

- Marín Arias, M.G. (2009). Atención educativa en contextos interculturales. En Sarto Marín & Venegas Renauld ( Coord.)



Autor: Tomás Clark Solis

lunes, 4 de diciembre de 2017

Participación de la familia en la escuela




“La escolarización universal y el desarrollo en determinados países de los sistemas educativos que la hacen posible es relativamente reciente, así como también lo es la implicación de las familias en los centros educativos, dado que no siempre se ha considerado necesaria y, cuando así ha sido, su aplicación práctica ha comportado resistencias por parte de las dos instituciones: familia y escuela” (Garreta, 2010: 47).




PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA:



Hoy día se intenta conseguir la formación de escuelas inclusivas, éstas están caracterizadas por la no discriminación de ninguno de sus alumnos y es una escuela donde la familia debe ser un componente participativo.  Los niños tienen dos grupos en los que pasan la mayor parte de su tiempo, uno es la familia y otro es la escuela, por ello estos organismos deben ser complementarias para el correcto desarrollo de los alumnos. (Solé, 1996; Mérida, 2002).
Nos referimos con relación familia-escuela al vínculo que se produce entre las familias del alumnado y el personal docente del centro. Por otro lado, la participación la podemos definir como la implicación que los padres tienen en la escuela; ésta se basa en las actividades que se realizan para resolver problemas, realizar acciones o cambios. También esta relación está influenciada por un sentimiento de pertenencia al colectivo, que involucra una voluntad de participación en el grupo (Pindado, 2000).
Es común que sea el centro el que invita a las familias a que se impliquen en el entorno, esto es realizado con diversas actividades propuestas y ordenadas; si bien, las familias que obvian estas actividades totalmente controladas por el centro son percibidas por el centro como potencialmente problemáticas (Garreta, 2013).

Es a partir de los años 60 cuando en Europa los padres empiezan a implicarse en la escuela y esta comienza a estar interesada en las relaciones familiares. Los padres intervienen sobre y en el funcionamiento escolar mientras que los centros influyen en las reglas familiares (Porcher, 1981).
Sin embargo, es más adelante, en los años 80 cuando se promulga la LODE que reconoce la participación institucional de los progenitores y se invita a los padres a colaborar en los centros educativos.
Con esto, los padres empiezan a frecuentar las escuelas, conocer las actividades que se llevan a cabo, comienza una comunicación con los maestros, estas son las acciones que tienen los padres en su rol de tutores. Cuando sus hijos son escolarizados, los padres adquieren unos derechos y deberes reconocidos por la legislación, que conlleva entre otras cosas el derecho a participar en el centro.

Se suele distinguir (García Bacete, 2003; Garreta, 2013) dos modalidades de participación en los centros educativos: la individual y la colectiva. Los padres participan individual­mente asistiendo a las reuniones, participando en las actividades de la escuela, haciendo el seguimiento escolar de sus hijos, entre otras. Y colectivamente, a través de las asociaciones de padres y madres y del Consejo Escolar, principalmente. También se podrían distinguir dos niveles: formal e informal. A nivel formal, los padres participan cuando asisten a las reuniones de inicio de curso, por ejemplo; y a nivel informal, cuando hablan con los maestros en el momento de las entradas y salidas de la escuela, por ejemplo.

Más, no obstante, a la participación por parte de las familias le queda un gran camino por recorrer antes de ser la ideal. Algunos estudios nos muestran la poca participación de las familias, incluso hasta un cierto desconocimiento de algunos órganos (como por ejemplo el AMPA o el Consejo Escolar) (Giró y Cabello, 2011; Feito, 2011). Vemos, así como la escuela tiene una idea de cómo las familias tienen que actuar en el centro, y estas a su vez tienen su propia idea. A veces coinciden y otras no, pudiendo generarse malentendidos.

Es por ello que las familias deberían poner una mayor voluntad de integrarse en las actividades de los centros y estos a su vez deberían fomentar esta participación e informar sobre las actualidades a las familias

 Autor de la entrada: J. Pérez Núñez



Bibliografía:

Solé, I. (1996): Las relaciones entre familia y escuela, Cultura y educación, 4, 11-17.

Mérida, R. (2002) Un espacio de encuentro entre la escuela y la familia: la escuela de madres y padres, Revista de Ciencias de la Educación, 192, 441- 468.

Pindado, F. (2000): La participación ciudadana en la vida de las ciudades. (Barcelona, Ediciones del Serbal).

Garreta, J. (2013): La participación de las familias en la escuela: una cuestión pendiente, Documentación Social, 171,101-124.

Porcher, L. (1981): L’école des familles, en F. Mariet (dir.). L’enfant, la famille, l’école, 60-72 (Paris, ESF).

García Bacete, F.J. (2003): Las relaciones escuela-familia: un reto educativo, Infancia y Aprendizaje, 26 (4), 425-438.

Giró, J. y Cabello, S.A. (2011): Procesos de participación en la educación y la escuela: el caso de los Consejos Escolares, Actas XV Conferencia de Sociología de la Educación (Granada, Universidad de Granada).


Feito, R. (2011): Los retos de la participación escolar. Elección, control y gestión de los centros educativos (Madrid, Editorial Morata).

FOMENTANDO UNA EDUCACIÓN INCLUSIVA EN ESPAÑA






Este video muestra la creciente importancia de la inclusión en la educación en España y aporta datos verídicos y claros de que es una forma de enseñanza muy positiva y valiosa. La educación tiene que avanzar a la vez que la sociedad en la que vivimos y este tipo de educación fomenta un aprendizaje más completo y en ámbitos que van más allá del conocimiento puro y duro de unas materias.


Autor de la entrada: Luis López Sígler

INTRODUCCIÓN A LOS ASPECTOS CLAVE DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

Cuando hablamos de la instauración de un modelo educativo basado en la educación inclusiva no sólo estamos hablando de un cambio de paradigma dentro de un contexto concreto cómo puede ser la educación. La total implantación de estos sistemas también requiere una profunda transformación de la sociedad y por ende, de las personas que la componen. La idea principal de este sistema es que ningún estudiante se sienta excluido y pueda cumplir el desarrollo de sus capacidades junto a todos sus compañeros.

 Este sistema nace de la necesidad de incluir dentro del aula los grupos más desfavorecidos y que la educación tradicional desplaza. (minorías étnicas y lingüísticas, comunidades en pobreza, etc)

 Este nuevo modelo está respaldado desde todos los ámbitos que interceden en la educación. Desde el punto de vista del derecho y la pedagogía todos los niños son iguales ante la ley independientemente de su raza, sexo, origen o situación familiar. La carta de los derechos humanos recoge la obligatoriedad de la educación en todos los niños y niñas del mundo. Esta nueva propuesta de modelo educativo posibilita que esto realmente se lleve a cabo y no se excluya del aula los grupos heterogéneos. La educación en las mismas condiciones debe ser un derecho de todo.

 El respeto basado en la diferencia de los componentes del aula se presenta como modelo para ejercer una educación social que desarrolle no sólo las capacidades profesionales sino que se base también fomente la tolerancia religiosa o que combata el racismo, entre otras muchas cosas.

 Para todo esto es necesaria la divulgación de todos estos preceptos y pedir la intercesión de los estados para que apoyen este nuevo modelo educativo y aseguren el acceso al mismo de toda la población. Este tipo de modelo trata de estudiar y romper las barreras que los diferentes estudiantes puedan encontrar una vez dentro del sistema educativo. Para ello se demanda a los estados más inversión en educación y que fomenten políticas educativas a largo plazo que transicionen a este nuevo modelo.

 Las escuelas con carácter inclusivo asumen el principio de la diversidad y por tanto, organizan los procesos de enseñanza y aprendizaje teniendo en cuenta la heterogeneidad del grupo. Dentro de este nuevo tipo de escuelas reina el aprendizaje colaborativo, un nuevo sistema en donde los objetivos del alumnado se consiguen mediante el trabajo en grupo y el aprendizaje activo. Se busca ir más allá de las estrictas relaciones interpersonales que se establecen en la educación tradicional y crear comunidades de aprendizaje formadas por todo los agentes educativos que intervienen en el desarrollo de los niños (profesores, alumnado, padres y madres, etc) Todo esto evidencia una mayor interacción entre los alumnos por lo que es necesario que conjunto a todo esto también se desarrolle una labor de mediación y resolución de conflictos entre los alumnos. Las actividades serán programadas para todo tipo de alumno lo que requiere una modificación y adaptación de todos los curriculums.

 Autor de la entrada: Francisco Javier Artacho Peñalver

Bibliografía:
Mª.Sarto Martín Mª.Venegas Renauld.(2009)Aspectos clave de la Educación Inclusiva. Publicaciones del INICO. Colección Investigación Salamanca. 

La educación inclusiva en un modelo no formal

La educación inclusiva normalmente se nos plantea como algo lejano e inalcanzable pero mirando a diferentes asociaciones del tejido social ...