lunes, 8 de enero de 2018

Participación familiar en las movilizaciones educativas.


Es innegable que uno de los pilares básicos para la construcción de un Estado de Bienestar debe ser la educación. Si bien es sabido que la crisis ha producido numerosos recortes y ajustes en los servicios y derechos sociales, no solo en el ámbito de la educación, sino también en Sanidad, Servicios Sociales, etc. A todo esto, madres y padres del alumnado se unieron a los movimientos organizados para la defensa de la escuela pública. Todos tenemos en mente (o en el armario) las camisetas con el lema Educación pública: de tod@s, para tod@s, las innumerables marchas que se realizaron como reacción a las medidas que se adoptaron en Educación o incluso el 15-M que consiguió promover la acción ciudadana de una gran parte de la población.
     
Si bien es cierto que estas marchas fueron promovidas por un amplio espectro de la sociedad actual; docente, alumnado y familia; jubilados…, en esta entrada nos centraremos en el papel participativo de las familias en dichas marchas por la Educación.
En primer lugar, es necesario aclarar que hoy en día existe un gran desconocimiento acerca de la LOMCE y sus aplicaciones, de modo que por lo general, son muchas las familias que se encuentran desinformadas y no ven la necesidad de movilizarse a favor de la Educación, siendo solo las familias más conciencias las más activas en dicha lucha. Existen también una cierta parte de las familias que debido a su ideología, posición social y/o nivel económico no ven la obligación de formar parte de las movilizaciones.

Otro punto importante a destacar es que aunque gran parte de las familias ve con buenos ojos el derecho a la manifestación en contra de los recortes, conciben que la movilización es más cosa del profesorado que del conjunto de la comunidad educativa.
No obstante, es preciso reconocer el papel fundamental que han desempeñado las familias en la defensa de la escuela pública. Por ejemplo, la participación de los estudiantes de Primaria no hubiera sido posible sin la participación activa de sus madres y padres y sin la incidencia de éstos no se hubiera producido el fenómeno de las aulas vacías en Educación Infantil y Primaria (Véase la Figura 2).También el gran número de estudiantes de niveles superiores (ESO, FP y Bachillerato) que participaron en las movilizaciones no se hubiera registrado sin el empuje que recibieron de su entorno familiar.
Además, en lo que la difusión de las movilizaciones se refiere, las familias han tenido un papel fundamental, siendo el ``boca a boca´´ y las redes sociales los principales canales de comunicación. Sin embargo, existen algunos aspectos no tan positivos, y es que en muchos casos las movilizaciones se dieron más por simpatía y solidaridad, que por compromiso, como se refleja en el caso de muchas familias que utilizaban como foto de perfil en las redes sociales el icono de la Marea Verde, pero que a la hora de la verdad no se implicaban en las
movilizaciones (Giro Miranda & Andrés Cabello, 2014)
Figura 2: Fenómeno de las aulas vacías como consecuencia de las movilizaciones
Quizás, uno de los aspectos más controvertidos haya sido la falta de comunicación entre el profesorado y las familias, ya que desde ambos bandos se criticaba la escasa participación del otro. Evidentemente, existe un claro desentendimiento entre ambas partes, que puede deberse en parte a la escasa acogida que reciben las familias en los centros educativos. No hay que olvidar que según implora la escuela inclusiva, la comunidad educativa no se concibe sin la participación de las familias y sin los demás miembros de la comunidad educativa. La realidad actualmente es que las familias se implican poco en el ambiente escolar, sobre todo a nivel de instituto, y que los equipos docentes no trabajan la relación con las familias. Todo esto se traduce en un completo desinterés y desinformación de las familias acerca de la escuela y su contexto.
Es incuestionable el hecho de que una mayor implicación, participación y responsabilidad de las familias en el proyecto educativo de las escuelas supondría enormes beneficios (Instituto de Nacional de Tecnología y Formación del Profesorado, 2012), y es más que probable que una mayor sinergia entre escuela y familia hubiera propiciado unas movilizaciones más organizadas, más continuadas en el tiempo y con objetivos más claros. Como conclusión, podemos destacar que la escuela y la familia están obligadas a entenderse, y que en la actual corriente educativa la escuela no se concibe sin la familia y viceversa.

Bibliografía:
Instituto de Nacional de Tecnología y Formación del Profesorado (2012). Educación inclusiva. Iguales en la diversidad. España: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Giro Mirando, J. & Andrés Cabello, S. (2014). Las familias se suben a la ``marea verde´´ el papel de madres y padres en las movilizaciones educativas. RASE 7(3), pp. 627-643.


Autor: Tomás Clark Solís

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