Es innegable que uno de los pilares básicos para la
construcción de un Estado de Bienestar debe ser la educación. Si bien es sabido
que la crisis ha producido numerosos recortes y ajustes en los servicios y
derechos sociales, no solo en el ámbito de la educación, sino también en
Sanidad, Servicios Sociales, etc. A todo esto, madres y padres del alumnado se
unieron a los movimientos organizados para la defensa de la escuela pública. Todos
tenemos en mente (o en el armario) las camisetas con el lema Educación pública: de tod@s, para
tod@s, las innumerables marchas que se
realizaron como reacción a las medidas que se adoptaron en Educación o incluso
el 15-M que consiguió promover la acción ciudadana de una gran parte de la
población.
Si
bien es cierto que estas marchas fueron promovidas por un amplio espectro de la
sociedad actual; docente, alumnado y familia; jubilados…, en esta entrada nos
centraremos en el papel participativo de las familias en dichas marchas por la
Educación.
En primer lugar, es necesario aclarar que hoy en día existe
un gran desconocimiento acerca de la LOMCE y sus aplicaciones, de modo que por
lo general, son muchas las familias que se encuentran desinformadas y no ven la
necesidad de movilizarse a favor de la Educación, siendo solo las familias más
conciencias las más activas en dicha lucha. Existen también una cierta parte de
las familias que debido a su ideología, posición social y/o nivel económico no
ven la obligación de formar parte de las movilizaciones.
Otro punto importante a destacar es que aunque gran parte de
las familias ve con buenos ojos el derecho a la manifestación en contra de los
recortes, conciben que la movilización es más cosa del profesorado que del
conjunto de la comunidad educativa.
No obstante, es preciso reconocer el papel fundamental que
han desempeñado las familias en la defensa de la escuela pública. Por ejemplo,
la participación de los estudiantes de Primaria no hubiera sido posible sin la
participación activa de sus madres y padres y sin la incidencia de éstos no se
hubiera producido el fenómeno de las aulas vacías en Educación Infantil y
Primaria (Véase la Figura 2).También el gran número de estudiantes de niveles
superiores (ESO, FP y Bachillerato) que participaron en las movilizaciones no
se hubiera registrado sin el empuje que recibieron de su entorno familiar.
Además, en lo que la difusión de las movilizaciones se
refiere, las familias han tenido un papel fundamental, siendo el ``boca a
boca´´ y las redes sociales los principales canales de comunicación. Sin
embargo, existen algunos aspectos no tan positivos, y es que en muchos casos
las movilizaciones se dieron más por simpatía y solidaridad, que por compromiso,
como se refleja en el caso de muchas familias que utilizaban como foto de
perfil en las redes sociales el icono de la Marea Verde, pero que a la hora de
la verdad no se implicaban en las
movilizaciones (Giro Miranda & Andrés Cabello, 2014)
movilizaciones (Giro Miranda & Andrés Cabello, 2014)
Figura 2:
Fenómeno de las aulas vacías como consecuencia de las movilizaciones
Quizás, uno de los aspectos más controvertidos haya sido la
falta de comunicación entre el profesorado y las familias, ya que desde ambos
bandos se criticaba la escasa participación del otro. Evidentemente, existe un
claro desentendimiento entre ambas partes, que puede deberse en parte a la
escasa acogida que reciben las familias en los centros educativos. No hay que
olvidar que según implora la escuela inclusiva, la comunidad educativa no se
concibe sin la participación de las familias y sin los demás miembros de la
comunidad educativa. La realidad actualmente es que las familias se implican
poco en el ambiente escolar, sobre todo a nivel de instituto, y que los equipos
docentes no trabajan la relación con las familias. Todo esto se traduce en un
completo desinterés y desinformación de las familias acerca de la escuela y su
contexto.
Es incuestionable el hecho de que una mayor implicación,
participación y responsabilidad de las familias en el proyecto educativo de las
escuelas supondría enormes beneficios (Instituto de Nacional de Tecnología y
Formación del Profesorado, 2012), y es más que probable que una mayor sinergia
entre escuela y familia hubiera propiciado unas movilizaciones más organizadas,
más continuadas en el tiempo y con objetivos más claros. Como conclusión,
podemos destacar que la escuela y la familia están obligadas a entenderse, y
que en la actual corriente educativa la escuela no se concibe sin la familia y
viceversa.
Bibliografía:
Instituto
de Nacional de Tecnología y Formación del Profesorado (2012). Educación inclusiva. Iguales en la
diversidad. España: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Giro
Mirando, J. & Andrés Cabello, S. (2014). Las familias se suben a la ``marea
verde´´ el papel de madres y padres en las movilizaciones educativas. RASE 7(3), pp. 627-643.
Autor: Tomás Clark Solís


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