lunes, 15 de enero de 2018

Formación para la educación inclusiva.

Respecto a la formación de los profesionales docentes dedicados a la educación inclusiva en el documento citado se señalan tres ideas y pasos que pueden ser útiles para promover la inclusión en las comunidades educativas:
  •          Conseguir el compromiso del profesor.
  •          Reorganizar el trabajo del profesional de la educación especial. Reducir al limite las intervenciones especiales segregadas, pero sin renunciar a estos recursos, sino reconvertirlos pensando en nuevas formas de realizar su trabajo integrándose en la enseñanza de las aulas ordinarias.
  •          Establecer vínculos entre los profesores.

Estas ideas ayudan a mejorar el clima en una escuela inclusiva, pero es necesario ir mas allá, por eso es mejor hablar de algunas estrategias que se emplearon en Reino Unido en la formación de profesores:

   1.       Nueva función para el profesor de educación especial. El profesor de educación especial ahora pasaría a llamarse “Profesor de Método y Recursos”, y su nueva función sería la de colaborar con los profesores de las aulas ordinarias y asesorar, ayudar y animar en su tarea educativa.

   2.       Énfasis en estrategias educativas nuevas. Los profesores necesitan formación y tiempo para planificar el nuevo enfoque educativo definido como “educación a niveles múltiples”.
   3.       Compromiso con la formación del personal. Un apoyo interesante a los profesores sería la oferta de distintas oportunidades para desarrollar capacidades imprescindibles para el éxito del programa de inclusión. Pueden ser actividades externas, como cursos, conferencias etc. El trabajo conjunto entre los profesores para planificar las clases, así como reuniones con padres o trabajando con asesores externos (psicólogos, terapeutas, etc.).
   4.       Resolución continua de problemas. Es necesario desarrollar una serie de estrategias de resolución de problemas. Una estrategia muy importante es la de aceptar el papel del profesor de método y recursos como apoyo de primera mano en la resolución de problemas.
   5.       Desarrollo de grupos de servicio al estudiante en la escuela. Como vía de comunicación sobre las necesidades de los estudiantes, sobre los contactos con los padres y profesores y, fundamentalmente, sobre el apoyo requerido por los profesores para responder eficazmente a los desafíos planteados en un aula inclusiva.


Estas estrategias, entre otras, nos podrían ayudar a evitar la segregación del alumnado a
través de aulas, grupos o centros “especiales”, paralelos al ordinario, que ha sucedido y en
más ocasiones de las que nos gustaría, todavía sucede.

Bibliografía:

Sarto Martín, María Pilar. 2009. Aspectos clave de la educación inclusiva. Salamanca: INICO. 139-148.




Álvaro González González

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